jueves, 20 de agosto de 2009

perruno busca lleno de esperanza


La noche fue una larga vigilia.
El gitano propuso jugar a la taba para matar el tiempo pero la partida debió interrumpirse cuando al primer lance Recelo capturó el hueso en el aire y salió disparado hacia las sombras perseguido por Tatono que pretendía compartir la vianda.
El gitano disparó un escopetazo a la perrada vociferando entre sollozos que la pieza, finamente incrustada en oro, estaba confeccionada con el astrágalo del pié de su abuelo, el famoso Pata Negra, de quien él había tomado su nombre.
Ajeno a todo, Gauderio alucinaba después de fumarse un improvisado cigarrillo armado con papel de diario y perejil silvestre, mientras Terranova que extrañaba su trabajo, cavaba un pozo detrás del rancho para despuntar el vicio.
Tatono harto de mordisquear la taba con magros resultados para su estómago se acurrucó sobre un cuero de oveja. Un estentóreo balido y una certera patada le advirtieron que el ovino que habitaba adentro estimaba inapropiada la idea de convertirse en acolchado sin previo consentimiento.
Machucado, y una vez mas rechazado pensó que quizá aún no había comprendido su misión sobre la tierra, la razón de tanto sufrimiento. Su muerte cruel a manos de la polaca, la ascensión a los cielos y su posterior resurrección y vuelta a la vida terrenal eran señales que no podía desconocer. ¡Era el Cristo de los canes, el hijo del Señor ungido para derramar su santo ladrido de cucha en cucha! Lo seguirían sus apóstoles Rintintín, Pluto y el mismísimo Mendieta para llevar la buena nueva hasta convertir al último de los perros circuncisos. Desde el espacio, con un guiño cómplice, Laika le prometería hacerse cargo de la ortodoxia rusa y discutir con Lassie, de mujer a mujer, el mejor modo de acabar con la guerra fría. Haría el milagro de la multiplicación de los fémures y los húmeros. Los evangelios recogerían su parábolas: “Ladran Sancho, señal que cabalgamos”, “Entre mas conozco a los humanos mas quiero a mi perro”, y a las mentiras de los fariseos respondería “A otro perro con ese hueso”.
Eufórico esperó el amanecer para reunir a todos.
Gauderio lloró como una Magdalena y Recelo prosternado aulló a la luna ignorando que el satélite dejaba su turno con los primeros rayos del sol. El gitano de rodillas le suplicó a Tatono la bendición para toda su familia y una oración que le curara a él una halitosis crónica que en virtud de su escasa estatura se confundía con su habitual olor a patas.
Finalmente habló Terranova, quien solía definirse como un celoso gendarme, custodio de la delgada frontera que divide la noche de las tinieblas. Su gesto era severo.
-Mire Tatono, yo confío en su relato, muerte y resurrección incluidas, pero créame que eso no lo convierte en Mesías. No es que le falten méritos, el asunto es más complejo; tienen que darse circunstancias concurrentes en un momento histórico apropiado. Podría hablarle del subconsciente colectivo y de la permeabilidad de las masas.
¿Sabe cuantos charlatanes vagaban por Palestina invocando mensajes divinos al mismo tiempo que Jesús? Por qué cree que fue el elegido, porque era el verdadero; ¡déjese de macanas, Tatono!
Véalo de este modo. El tipo fue condenado por un gobernador romano, crucificado y subió a los cielos donde está sentado a la diestra de Dios Padre y todo lo demás. ¿No le parece glamoroso?
A usted no lo entregó Judas sino un gitano pata sucia, aquí presente. Su muerte fue en la olla, mezclado con una mula para pasta de embutidos, y por lo que me cuenta la alemana de la fonda no tenía los hábitos higiénicos de Poncio Pilatos.
Quién va a concurrir a un templo a adorar a un chorizo.
Permítame un consejo, déjese de macanas y siga siendo un buen perro que eso no es poca cosa. El arte de vivir – finalizó Terranova- consiste en que hasta los sepultureros lamenten tu muerte.
Tatono lagrimeaba emocionado abrazado por Gauderio.
-¡Viva Perón, carajo¡ gritó el gitano que no había entendido ni media palabra.

martes, 18 de agosto de 2009

Es noche de fango


La noche cerrada permitió que la fuga pasara inadvertida para los pocos habitantes despiertos, algunos borrachos que dormían sobre su brazo y algunos amantes que lo hacían sobre otro brazo que no era el propio.
En la comisaría el que percibió algo extraño era el único preso que quedaba y luego de cebarse un mate salió a la puerta a ver si podía hacer algo, pero como la noche estaba cerrada, esperó hasta que abriera y se hundió en el catre de su celda.
Lo despertó los gritos del comisario y por el rayo de sol que entraba por la ventana serían mas de las 12.Sabia que era hora del mate a la autoridad.
En segundos el mate estaba en las manos del oficial que miraba extrañado como si faltara algo hasta que otro grito despejó las cosas.
"Está frío y lavado" fueron sus palabras, pero enmudeció al ver vacía la celda donde esperaba que alguno de los otros dos hicieran algo mejor con la yerba y la calabaza.
Pero los otros dos, estaban a varias leguas, todavía corriendo, hasta que al bordear una laguna los rulemanes del biplaza derraparon y se desparramaron en el agua barrosa.Terranova puteaba su apellido pero sin la nova y Gauderio se hundía mas en su desesperación por nadar hacia la orilla con 30 centímetros de profundidad.
Recelo y Tatono, rápidos de reflejos se echaron bajo un árbol a descansar.
Ramón recobró pie y puso de pie, a quién supo ser Mendizábal y ahora no sabía donde estaba.
Los embarrados se acercaron a los perros que se alejaron para no ensuciarse y mientras se limpiaban con unas hojas de sauce, Tatono saltó de alegría pero no podía emitir sonido porque un nudo en la garganta se impedía
Ramón le desaflojó el moño y recién el perro pudo ladrarle a Gauderio que lo reconoció y se puso a llorar con lágrimas de emoción y barro.
El reencuentro conmovió a Recelo que se hizo el oso y mostró que estaba receloso con el recién llegado del pantano.
Gauderio no paraba de abrazar a su fiel amigo y después lo hizo con Tatono que también practicaba piruetas con Recelo.
Pasada la recepción los hombres miraron a su alrededor y comprobaron que estaban libres pero perdidos y además eran prófugos que podrían ser encontrados.
La situación era complicada además porque un toro se acercaba inquieto por las piruetas de los perros a quienes confundía con alguna amenaza para sus vacas.
Para evitar malos entendidos el biplaza fue abandonado en el barro y en veloz corrida llegaron en segundos detrás de un alambrado que estaba a 700 metros.
La tarde caía sobre el campo y el campo no la levantaba porque después le caía la noche y el después del día y así sucesivamente.
Gauderio y Terranova vieron bajo una arboleda una casita que dejaba salir de su chimenea una línea de humo.
Se acercaron y gritando "buenas y santas" fueron recibidos con un escopetazo al aire por parte de Peret el gitano que se escondía también de las autoridades y quemaba los restos de sus fechorías para no tener evidencias a la hora de alguna redada.
En la fogata ardían una canasta con cáscaras de zapallo, una lata vacía de porotos, una botella también vacía y unos restos de prendas que parecían de mujer.
Peret no quería huéspedes pero aceptó cuando ofrecieron pagarle los únicos 30 pesos que tenían hasta que recuperaran fuerzas.
Asegurada la vivienda procuraron la comida y salieron a cazar con la escopeta del gitano que seguía quemando una par de broches de la ropa.
Afuera caía la noche y el campo maldecía al gaucho que dijo que "un tropezón no es caída"Los hombres maldecian también porque no había ni una lechuza a la vista,la noche otra vez cerrada.

viernes, 14 de agosto de 2009

El viento los amontona


En el pueblo todos comentaban el suceso y no faltaban las hipótesis disparatadas.
Algunos proclamaban la inocencia del sepulturero, argumentando que la rueda del molino había sido impulsada por el espíritu la difunta como represalia por una permanente defectuosa que le había chamuscado los pelos, horas antes de su tradicional discurso en la Sociedad Filatélica Evangelista.
Otros, por el contrario, apuntaban directamente a Terranova, pero descartando el carácter accidental del acontecimiento. Para estos, el peluquero – conocido levantador de quiniela – había pagado con la amputación de dos dedos a la altura del metacarpo el incumplimiento de una sacra deuda de juego. Según las versiones, cuando el sepulturero acertó el cuarenta y ocho en redoblona, haciendo saltar la banca, Don Esteban desconoció la apuesta argumentando que la Ordenanza de Ética Municipal era taxativa en prohibir a sus empleados utilizar información privilegiada en provecho propio: la relación de Ramón con los muertos –según su defensa- era harto conocida.
En este clima de agitación pública, Gauderio, quien supo ser Mendizábal, llegó al lugar portando su humilde atadito. La presencia del forastero fue tan notoria que la policía, en cumplimiento de las funciones que le son propias por delegación ciudadana lo detuvo de inmediato. Fue así que como por obra de las circunstancias, que algunos llaman casualidad, conoció y compartió la celda que hasta entonces habitaba en soledad Ramón Terranova, de profesión sepulturero. Él le enseñó a sobrevivir en el hostil ambiente carcelario. Aprendió los códigos y el argot de los reclusos, y se hizo hábil en el arte de liar cigarrillos con el yute de la suela de las alpargatas. Cuándo Terranova le habló del canuto, imprescindible para poner el dinero a buen resguardo, pensó que nunca lo lograría. La técnica, conocida como La Gran Papillón, le costó sudor y lágrimas, literalmente hablando, en virtud que el único recipiente disponible en el calabozo era un envase de pelotas de tenis. Fue demasiado tarde cuando advirtió que no tenía ni un solo peso para esconder.
El primer plan evasivo fue analizado con matemática precisión. Cavarían un túnel, en dos turnos de seis horas, lo que les permitiría avanzar treinta centímetros por semana, con lo cual al cabo de dos años y ocho meses llegarían hasta el pozo ciego del excusado que estaba afuera, desde donde escaparían con facilidad escondidos en el depósito del camión atmosférico que llegaba ese día para la descarga semestral.
El proyecto fue cancelado cuando cayeron en la cuenta de que el tiempo necesario excedía largamente las dos semanas de calabozo prometidas.
Pero los dos compañeros de infortunio estaban decididos a fugarse; la idea les provocaba excitación. Cuando supieron que Gauderio iba ser llevado en presencia del comisario para un interrogatorio acordaron llevar adelante el Proyecto Terremoto.
El recluso rechazó los cargos con tanto énfasis, que sus primeras negativas, apoyadas con violentos movimientos de cabeza provocaron el derrumbe del viejo destacamento.
Afuera los esperaba un ataúd biplaza, montado sobre rulemanes y tirado por dos perros, que partió con los evadidos, perdiéndose en la noche.

martes, 11 de agosto de 2009

Aflojando


Terranova estaba casi por meter la cabeza en su apellido ante el fracaso del delibery de cuerpos.
En su segunda incursión había intentado el acuerdo con Pascual Figueroa, un viejo capataz de estancia retirado, que había perdido a su mujer Amalia en un trágico accidente aéreo.
La pobre mujer fue aplastada por la hélice de un viejo molino que estaba sobre la casa de la pareja.
Lo mas cruel fue que Pascual reparó las aspas a martillazos y las clavó en la tumba de la finada con una frase que causaba espanto “que sean las alas que te lleven al cielo”.
Ramón siempre sentía un escalofrío cuando pasaba por la tumba de Doña Amalia tal vez porque daba al portón trasero por donde se colaba un ventarrón que hacia aletear las aspas.
Pero Pascual estaba retirado y no quería regresar fundamentalmente a su casa. Se había retirado a las montañas con un perro pastor, que cortaba el pasto con los dientes para retozar.
Pero la historia la supo de los inquilinos que habitaban la casa del malogrado matrimonio que bien logrado vivían sin depositar una moneda a cambio, por falta de dueño.
Como es natural no quisieron ningún cuerpo y menos de la occisa con temor a algún reclamo del mas allá por parte del alquiler adeudado mas acá.
Cansado de su ideario por unir a familias y muertos y ante la mirada cada vez más incomprendida de Tatono y Recelo, decidió tomar el toro por las astas.
A falta de toro tomo las astas del molino y las revoleó por la calle en señal de desahogo y para no patear a los perros que se ocultaban para mover la cola.
La tragedia estaba a la vuelta de la esquina y Ramón la encontró cuando dobló.
La vieja hélice estaba clavada en la puerta de la peluquería de Don Esteban como estocada asesina.
Esto cada vez peor, dijo Ramón que se acercó a evaluar los daños y comprobó que había sido una desgracia con suerte.
Las aspas estaban intactas pero Don Esteban había perdido dos dedos que estaban justo en el picaporte, que justo iba a abrir, para salir justo, a llamar a su hijo Justo.
Los dedos cercenados estaban en el suelo y no se movían pero si el peluquero que se retorcía de dolor y no tenia los dedos para cerrarlos y pegarle una trompada a Ramón.
Tatono y Recelo actuaron de inmediato ante la parálisis de la víctima y victimario y corrieron a buscar ayuda.
El alboroto atrajo a los vecinos que actuaron también y mejor y al cabo de una hora el único cirujano del pueblo, había logrado con éxito implantar los dedos aunque mordidos por Tatono que los trajo al dispensario.
Terranova sintió alivio ante el trágico suceso, que terminaba bien aunque debió permanecer detenido por dedicidio preterintencional con atenuante de reconstrucción manual.
El comisario lo dejó en el calabozo por dos semanas, porque cebaba mates con espuma, hasta que se dió cuenta que le colocaba unas gotas de detergente a la yerba.
Tatono y Recelo mientras tanto se encargaron de cuidar el cementerio y vaciar el osario.
Don Esteban pintaba en su peluquería sobre la vieja hélice que permanecía clavada en la puerta un cartel de promoción que decía “la mejor mano para el corte”

viernes, 7 de agosto de 2009

Corriendose al interior


Finalmente Gauderio logró vencer el síndrome de abstinencia. El dulce de membrillo y el salame de Colonia Caroya fueron vitales en su tratamiento. Repuesto de su adicción a las hierbas, ahora debía luchar contra la obesidad y el colesterol.
Intentando rehacer su vida hizo un recuento de todo lo que había perdido por el flagelo del tilo y la peperina. El balance arrojó resultados tan magros que estuvo a punto de darse un saque de valeriana y clavo de olor.
Pero su fuerza interior, su criolla rebeldía y su ancestral resistencia, le alejaron los malos pensamientos y se clavó una gruesa rodaja de picado grueso que empujó con medio vaso de tinto. - ¡Seré un artista callejero! –gritó a los cuatro vientos, sin que estos le prestaran la menor atención, ocupados como estaban en generar un fenomenal revuelo de hojas secas.
Después de una semana de entrenamiento a puertas cerradas se dirigió resuelto a ganarse el sustento en la calle. Elegir cuál de ellas fue sencillo, el pueblo tiene una sola.
Su primer acto, un número de malabarismo con alpargatas, no pudo ser justamente valorado ante la ausencia total de paseantes al momento de la ejecución. Minutos mas tarde y por la misma razón debió cancelar el de hipnosis con berenjenas.
Los ojos se le iluminaron cuando vio acercarse un vehículo a lo lejos. Debía poner toda la carne en el asador y apeló a su celebrada caminata por las brasas. Como la arteria carecía de semáforo y la camioneta del Braulio de frenos el resultado no fue el esperado. Las contusiones no fueron tan graves como las quemaduras de los pies que parecían morcillas, mostrando lo inseguro de las técnicas orientales.
-Un pueblo que no valora a sus artistas no merece ser habitado – dijo indignado mientras abandonaba el dispensario donde recibió las primeras atenciones.
Dispuesto a marcharse, juntó sus miserias en un pequeño atadito, echó una última mirada a las paredes desprovistas de recuerdos y enfiló hacia ningún lado silbando una canción triste que creía haberle escuchado a don Antonio Tormo.
Por un rato imaginó que el Tatono iba a su lado con ese tranquito rápido que tienen los perros de patas cortas.
- Adonde va- le preguntó un camionero, aburrido de hacer leguas y leguas sin nadie con quien charlar.
- Adonde usted vaya – le agradeció Gauderio acomodando su equipaje entre las piernas.
Pasada la medianoche el hombre detuvo el camión en un cruce de rutas frente a un local iluminado con lamparitas rojas.
- Venga – le dijo- vamos a descansar un rato. Yo invito la cerveza, lo otro es cuestión suya.
Acodado en la barra, bebiendo a traguitos cortos, se dispuso a esperar al camionero que había desaparecido detrás de un cortinado.
Entonado por el alcohol y como un acto reflejo de tiempos idos, el Gauderio enfocó a una morocha austera de ropas y ensayó un cabezazo que a juzgar por los resultados se mantenía genéticamente intacto, aunque sin la intensidad de otrora.
Las botellas tintinearon en las estanterías y a una flaca de labios como riñones y nariz respingada, se le quebraron los tacos aguja.
- ¡Hola guapo! –saludó la mujer tomándose de Gauderio para no caerse. – Vaya tío, que tu eres el mismo Mendizábal.
El Paco le contó que ahora era Paquita, gracias a un afamado cirujano santiagueño que operaba por canje. En el local – contó el asturiano- era la más codiciada.
- Te dejo guapo, tengo que hacerle un bucal a un tío que tiene toda la pasta. Te bebes otra que yo invito.
De vuelta, el camionero tomaba su segunda cerveza charlando con un amigo que reía a carcajadas. Le contaba que en el pueblo, allí muy cerca, andaba un loco que asustaba a la gente paseando a un finado en un cajón con rueditas, seguido por dos perros de luto.

jueves, 6 de agosto de 2009

Sexo Real


Faltaba la "t", pero el pobre Ramón recién se dio cuenta cuando colocó la lapida en la tierra removida: pensó en hacer una nueva pero la pintura era escasa y tenía dos trabajos más antes que consiguiera una lata nueva.
Como el occiso tenia pocos parientes en el lugar, porque los restantes 7 hermanos Real estaban en Buenos Aires, solo el mayor obviamente llamado primero que era corto de vista y tenia 89 años, venia muy poco al visitar las tumbas de sus seres queridos.
A su lado Tatono y Recelo se disputaban una mandíbula que habían rescatado del osario y no dejaban que Terranova se concentrara en las letras.
Para evitar mas errores el cuidador gritó a los perros y sacó un fémur de bolsillo, que revoleo a 30 metros para que fueran a buscarlo y lo dejaran tranquilo.
Los días eran muy rutinarios y salvo el entierro de alguien importante, no se juntaban más de 20 personas por día en el cementerio.
Ramón, que siempre buscaba un horizonte aunque lo tenia a la vista abriendo el portón de entrada, pensó en la angustiosa relación de los vivos con los muertos. En los que se hacían los vivos y no venían nunca, como en los que se hacían los muertos y tampoco aportaban ni una flor en las tumbas que prolijamente barría con una escoba mojada.
En un original intento por revertir tal situación y tomando en cuenta que muchas veces llamaba a la cantina de Don Jacobo para que le trajeran un poco de vino se le ocurrió hacer el delivery de cuerpos.
Pasó la noche dibujando y pensando, hasta que la idea estuvo terminada y se las mostró a los perros que jugaban con la escoba que estaba colgada del techo para secarse.
Tatono y Recelo se aburrieron con las explicaciones y miraron los dibujos como quien lee la formula matemática de la interrelación atómica de las bujías de un auto.
O sea movieron la cola y siguieron moviendo la escoba.
Ramón se sintió incomprendido por sus fieles compañeros, pero no desfalleció sino se durmió puteando hasta la escoba.
Muy temprano el cuidador preparó un viejo ataúd que estaba de muleto en un galpón, lo lustró con querosén y lo puso en un tablón con rueditas de rulemanes.
Buscó flores de plástico, que hace mucho nadie reclamaba y colocó en el frente una lápida negra para pintar con tiza y recorrer casa por casa según las circunstancias.
De una franja negra de corona hizo tres moños y se puso el más grande para luego apretarles el cuello a Tatono y Recelo con los restantes, tomándose revancha de la poca intención nocturna.
El servicio de reencuentro a domicilio estaba en marcha y solo faltaban los clientes o deudos que esperaba, fueran acreedores, porque detrás de la idea estaba el negocio.
La familia afectada por la presencia in situ del finado o finada debería aportar alguna moneda para la posterior ubicación en su sepultura original con flores incluidas.
Caso contrario seria amenazada con dejar el féretro en el living.
Ramón enfiló a la casa de la familia Castañeda que perdieron al padre hace seis años y jamás habían venido ni a patear la tumba como era costumbre de muchos.
Los Castañeda eran muy trabajadores y según decían no paraban nunca, aunque los 8 hijos, 23 nietos y 11 bisnietos los contradecían.
Dona Herminda abrió la puerta y se encontró con Ramón, Tatono y Recelo todos de moño y el cajón que olía a querosén brillando bajo la parra de entrada con el nombre de su querido Romualdo en la negra lapida pizarra que ostentaba una cala amarillenta.
La mujer se hechó a llorar desconsoladamente porque el cajón le había aplastado tres malvones y para colmo los perros le habían meado el rosal que cuidaba mas que a su familia.
Luego de las explicaciones del caso y el traslado del cajón al living la confusión fue total y Doña Herminda dejándose caer en un sillón aceptó el trato y se quedó con el ataúd echando a los intrusos sin moverse y arrojándoles a la cabeza viejas fotos del finado que estaban sobre una pequeña mesa.
Ramón sabia que no siempre se gana y pateando a los perros para desquitarse se fue a la cantina de Don Jacobo a seguir quitándose la frustración con vino.
A la noche en la casa de los Castañeda un asado reunió a todos, que también bebieron vino y comieron gustosos, aunque algunos de los chicos dijeron que la carne tenia gusto a querosén.

un roto y un descosido


Ajena a los avatares del Tatono doña Hanna recibió una visita inesperada. El gitano venía por los animalitos que le había dejado a su cuidado, ignorando que la robusta cocinera los había convertido en apetitosos bocados.
La polaca, que en ese momento desplumaba una docena de chimangos para elaborar sus famosas codornices en escabeche, le pidió que viniese mas tarde argumentando que el perrito y la mula estaban en lo del veterinario para un chequeo de rutina.
Cuando el hombre volvió por la fonda recibió un nuevo embuste como respuesta. Le dijo que los tenía en penitencia por mala conducta y que no podían recibir visitas. La mula –explicó- siempre me patea en contra y el perro le voltea las ollas de la cocina, y lejos de reconocer su torpeza se hace el boludo, como es propio de la especie.
- Ya que está aquí y para darle sentido a su viaje –señaló doña Hanna – he pensado que bien podría arreglarme las goteras del techo que tantas molestias causan a mi distinguida clientela.
A cambio, después del cierre del establecimiento, lo agasajaría con alguna de sus afamadas exquisiteces.
El gitano debió aclararle que él era zíngaro no zinquero, pero que de todos modos aceptaba el convite.
-Por qué no nos presentamos- dijo galante. Peret, encantado, pero dígame Pata Negra, como mi abuelo.
-Hanna, tanto gusto, para los amigos La Polonesa. Espero que sabrá tocarme tan bien como Chopin- contestó son esa sutileza tan propia de las mujeres de su tierra.
- Mis dedos harán milagros en su teclado voluptuoso- siguió excitado el gitano a punto de abandonar la escalera y pasar a la vía de los hechos.
-Callesé, no ve que me sonrojo, me turbo, me caliento...
El romaní pasó unas horas sobre el techo sin hacer nada. Con la sequía que hay, malo será que llueva antes de la noche – pensó mientras se hurgaba las orejas con la uña del dedo meñique que conservaba larga para tales menesteres.
La polaca, mientras atendía a los últimos comensales entre los vahos de la grasa de cerdo y el aceite recocido, concluyó que el gato de la vecina, que solía venir por los desperdicios, bien pasaría por liebre en las fauces de su invitado.
-¡Al fin solos! Suspiró doña Hanna. –que si bien era gorda y patizamba, carecía de belleza.
- Su guisado es delicioso.-galanteó el gitano mientras se desabrochaba el cinto para aumentar la capacidad estomacal. ¿Usted no va a servirse?
- Estoy a dieta, prefiero unos huevos fritos. Disfrute de su liebre que la carne de felino es un gran afrodisíaco.
Con un estentóreo eructo y unas palmadas en la barriga, Pata Negra dio por terminada la ingesta y abordó sin mas a la polaca que liquidaba con una miga de pan su onceavo huevo frito.
En un rincón de la despensa, sobre un camastro indecente, él le mintió amor eterno correspondido por ella con un fingido placer.
Al amanecer, la polonesa vació escrupulosamente los bolsillos del gitano envuelto en una tormenta de ronquidos. Cuando despertó, creyéndola dormida, se vistió en silencio y abandonó la fonda a hurtadillas. A la pasada se tentó con un jamón que colgaba del techo, y corriendo por el patio se lamentó de no poder volver por la mula y el perrito que seguirían en penitencia.

martes, 4 de agosto de 2009

Carancanfum (giro sin calesita)

Dicen que de noche todos los gatos son pardos, entonces apelando a la caída del sol, en realidad de la noche sobre el día, el famélico Tatono recordó su capacidad para seguir andando y también que el hambre lo tenía paralizado
Esperando en silencio que las primeras luces encandilaran un poco la mirada nublada por el alcohol de los parroquianos, que no iban mucho a la parroquia porque el cura se daba una vuelta por el bar, el can trazó su estrategia.
Esta vez no entraría maullando sino rebuznando como en sus mejores épocas de mula y apelando a la sorpresa se alzaría con una sorpresata que estaba sobre el mostrador.
Así las cosas pero el sonido, ya sea porque había perdido entrenamiento o porque no tenia nada en el estomago, sonó como un cuis apastado bajo las ruedas de un camión.
Evidentemente logró su cometido porque salieron todos a ver el supuesto luctuoso accidente porque era una gran novedad. Los cuises habían emigrado a las sierras cansados de competir con las ruteras y los camiones estaban, a esa hora, con las sucesoras de los roedores.
Fueron segundos de hociquear el trofeo, pegarle un patadón al gato que vigilaba desde la caja y salir por donde había entrado masticando para no perder tiempo.
Rendido Tatono cayó a los pies de un árbol, que estaba descalzo, una tipa, especie andrógena que era muy polémica y escandalosa en la vegetación del lugar.
Los rayos de sol lo despertaron y también la sorpresata que había comido de apuro y ahora lo tenia a las corridas.
En una de esas corridas el perro encontró un lugar que le resultó familiar, era el cementerio del lugar, que se parecía a casi todos los campo santos de otros lugares, que a la vez se parecían entre sí.
La soledad del lugar lo animó y mucho mas lo árboles del fondo donde calmar su indigestión.
Cuando giró para saber donde podría correr en caso de peligro. se encontró con dos canes muy esbeltos. Uno dijo ser cimarrón y el otro cinegro, aunque en realidad se trataba de dos animales británicos que ostentaban el prefijo sir y uno era marrón y el otro negro. En el Reino Unido la tienen clara o tal vez oscura para la denominación perruna.
Evidentemente no se entendieron mucho porque Tatono no ladraba el inglés y los foráneos solo movían la cola.La conversación duro un suspiro y se fueron cuando de lo mas profundo del espíritu criollo, el escuálido can les mordió lo que movían diciendo las Malvinas son argentinas.
El hecho fue observado desde lejos por Ramón Terranova que estaba al cuidado del cementerio desde hacía 20 años y deseaba jubilarse pronto para no quedarse toda la vida en su lugar de trabajo.
Ramón tenía 35 años y le faltaba un poco para lograr el beneficio, pero siempre soñaba con ese momento.
El hombre se acercó con recelo, un perrito juguetón que traía un hueso humano en su boca y lo miró por un largo rato.
Recelo soltó el hueso y Tatono se apodero de la tibia que estaba fría y corroída. Los tres se miraron y comprendieron que nacía una nueva etapa.
Como contracara a pocos metros enterraban a dos paisanos que se habían peleado en un bar apostando por encontrar un cuis aplastado.

viernes, 31 de julio de 2009

ni el tiro del final


Cuando el Tatono llegó al cielo lo sorprendió el cartel de la puerta: NO SE ACEPTAN MASCOTAS.
Como era animal creyente, de comunión casi diaria e iniciado en teología canina se animó a pedir explicaciones. Un tal San Bernardo, desaliñado y de voz aguardentosa lo atendió de mala gana. Le dijo que era cierto, que existía un lugar junto a Dios para los perros buenos. Pero que bueno según la modificación introducida en el concilio de Perramus debía ser interpretada como de pedigree. Que todo lo que podía hacer por él era devolverle la vida terrenal a la espera de que soplaran mejores vientos para los mestizos.
Los angelitos que lo devolvieron a la tierra no tuvieron la gentileza de llevarlo hasta sus pagos, y argumentando que andaban apurados y cortos de combustible lo arrojaron quien sabe donde.
Renegado de su fe, caminó sin rumbo fijo, hasta que triste y debilitado cayó en un pozo que adivinó depresivo. Pero era ciego, según su fino olfato. Hasta las pulgas se le quejaron por su torpeza.
-¡Que perro de mierda! –protestó una, con esa vocecita tan particular que tienen los parásitos.
Cuando logró salir, un cartel verde con letras blancas le reveló que estaba en el potrero de un tal Funes.
-Buen nombre para un patrón – se dijo mas reanimado y salió a su encuentro sin saber que el hombre ya era finado.
-Acá en San Luís hay que hablar con los Hermanos – le dijo un chucho de patas largas. – Si les movés la cola te pueden tirar un hueso. El Cachuzo hizo carrera. Entró como perro policía y llegó a sabueso. Ahora se hace llamar Sultán.
Dejó el lugar con el hocico pegado al suelo, maldiciendo su destino.
-Soy un perro que no tiene dueño, soy un árbol que nunca dio frutos –murmuró Tatono recordando a Celedonio.
Sobre un poste de alumbrado unos pobres diablos pegaban con engrudo una foto de los fulanos. Cuando se fueron, cantando una canción pegadiza, levantó una pata reivindicatoria, aunque debido a su baja estatura la meada no les mojó ni la corbata.
En un boliche de las afueras unos paisanos jugaban al truco y un profundo olor a mortadela le recordó que no comía desde el domingo.
En el lugar no había perros. Sobre el mostrador un gato negro rechoncho jugueteaba con media morcilla vasca. Otro, barcino y lustroso merodeaba la mesa de la baraja atrapando con pericia rodajitas de salame que le arrojaba un petiso bigotudo.
Evaluó la situación y midió los riesgos; estudió las vías de escape y concluyó que sin un buen plan los embutidos le costarían el cuero. Entrar de asalto era suicida. Había que hacerlo de otro modo.
Decidido, atravesó la puerta y acercándose a los parroquianos intentó un maullido poco convincente.
-¡Juira, perro e mierda! –bramó un paisano y de una patada lo estrelló contra un montón de damajuanas vacías.
Se levantó como pudo y haciéndose el zorro se dirigió al paisanaje con indiferencia.
-De noche el fiambre me cae pesado.

miércoles, 29 de julio de 2009

nada se pierde


Emocionante la transformación de Mendizábal en Gauderio pero que las lagrimas no lleguen al río porque el agua tiene sangre de otros episodios donde la violencia dejo una marca roja en el torrente.
Y como dicen agua que no has de beber, transforma al vino en puro, he dedicado muchas horas a la investigación de lo sucedido con Tatono.
Siguiendo la pista que me indicó una cuzquita, jovencita nacida en las alturas peruanas, me informaron que un viejo veterinario se apiadó del can, que luego de dormir una semana, estaba más flaco que lombriz en la Puna.
Los cuidados del facultativo fueron universitarios y luego de unos días el perro alzó la cabeza, luego la cola y finalmente se acordó de la cuzquita (no de la peruana) y quedo alzado un día más
Al tiempo Tatono era el compañero ideal del veterinario, que como no tenía mucho trabajo en Quenumá, se iba a Tres Lomas a encontrar alguna criaturita de Dios y de Fontanarrosa que necesitara cuidados.
Fue así que una tarde encontró una mula con la pata doblada en un viejo galpón y procedió a poner en juego sus conocimientos.
La mula resistió el tacto con una patada frontal, precisamente en la frente del viejo, que cayó fulminado cerca de un balde.
Tatono quedó paralizado por lo sucedido y esperaba lo peor, es decir otra patada, pero el destino quiso que la mula lo mirara cómplice y en silencio, mientras se limpiaba la pata doblada y ensangrentada.
Algo misterioso en el lenguaje animal hizo que los dos se entendieran de inmediato y es claro que el pasado de mula de Tatono fue trascendental.
Bajo el tinglado solían jugar con el balde como cubilete en una partida imaginaria de dados y dado que no sabían jugar, se aburrían como bestias.
Una noche un gitano, que entró para llevarse algo sin saber muy bien que cosa, encontró a los animales durmiendo junto al osario del viejo, casi desaparecido ante las fauces de Tatono que no había perdido el hambre.
El gitano cargo con el perro pero despertó a la mula y tuvo que llevarla también al recibir una patadita intimidatorio que le partió la costilla flotante.
Como era un comerciante nato los cambió en Daireaux por una caja de fósforos y un destornillador.Bebió el whisky con naranja y se fue dejando a los animalitos al cuidado de Doña Hanna una polaca, dueña de una fonda a quien le gustaban mucho los animales.
Según las historias clínicas de un grupo de camioneros atendidos en el dispensario del pueblo la fulminante diarrea fue adjudicada a la picada de fiambres caseros de la polaca.
Unos dicen que habrían perdido la cadena de frío otros que sabían del gusto de doña Hanna se hicieron vegetarianos

lunes, 27 de julio de 2009

tu hierba me sabe a hombre


Le tengo noticias.
He sabido del personaje de su último relato.
Vive lejos y ya no es más Mendizábal. De aquel cabeceador infalible no queda ya ni el recuerdo. El hombre la pasó fulera y créame que se le nota.
Le cuento.
Recién llegado a Yacanto, en la provincia de Córdoba buscó una nueva vida, pero le entró torcido. Se juntó con lo peor y al tiempo era piltrafa. Se hizo adicto a las hierbas y una sobredosis de peperina lo sentó de culo. Creían que no salía, pero zafó. La rehabilitación fue un fracaso y volvió a tropezar con la misma piedra que lo tiró de trompa en un lote de manzanilla. La mezclaba con alcanfor y se pegaba unos viajes que lo dejaban en la ruina.
Como la hierba no le alcanzaba le entró duro al aloe vera. Andaba dado vuelta, sobre todo de la cagadera.
En eso, un día apareció el Tatono. El perro lo había rastreado cruzando las Altas Cumbres, fugado de aquel fullero que lo fajaba con el cinto. El pobre Tatono no podía sacarse la costumbre de mover la cola cuando veía el as de espadas.
La llegada del animal le devolvió la vida. Lloró, le pidió perdón y juró que jamás lo dejaría.
Pero le duró poco.
Cuando empezó a traficar, usaba al perro de mula. Hasta que ocurrió una desgracia.
Una vez se desvió de la ruta y por abotonarse una cuzca alzada se le reventó en el estómago una capsula con cien gramos de hojas de tilo. El pobre Tatono durmió una semana y media.
Volvió a llorar y a pedir perdón. Que empezaría de nuevo, que tenía el cabezazo intacto y un montón promesas vanas, que como falopero que era, jamás cumplió.
La cosa se complicó cuando se hizo adicto al Paco, un asturiano lampiño que decía ser coiffeur. Empezó a entrarle para costearse el vicio pero no pudo parar. Era más de lo que el perro fiel podía soportar y lo dejó para siempre.
Cuando la policía allanó la pensión lo encontraron con las manos en la masa. Estaba mezclando polenta con Fernet mientras el Paco en ropa interior y medias caladas hojeaba la revista Caras. Ahí batió todo.
Los diarios la llamaron Operación Cahamai y en la redada cayeron todos los peces gordos del Valle de Punilla.
Nuestro amigo, si me permite llamarlo así, es ahora un testigo de identidad reservada y se hace llamar Gauderio. Se cambió de gorra y se mudó lejos, a tres cuadras. Es que en Yacanto no hay mas lejos.

martes, 21 de julio de 2009

Apuesto cabeceador


La historia del simulador como la del palomero me trajo a la memoria el drama de Eliseo Juan Mendizabal oriundo de Tres Algarrobos.Segun se jactaba, su familia plantó el segundo de los árboles,el primero estaba y el tercero nació como retoño.
Eliseo era un hombre muy apuesto,le gustaban los naipes y no pasaba noche que no se jugara algo en el boliche de Don Omar.
Pero además era un bailarin de los mejores y no habia mujer que se resistiera a su cabezazo.
Cuentan que una noche bailando en una bailanta de Francisco Madero cabeceó a una moza y salieron a buscarlo mujeres de Juan Jose Paso,Mones Cazon, Magdala, 30 de agosto y Berutti. La onda expansiva era temeraria para la paisanada que sabia que no podia competir.
Eliseo hacia una ronda y gastaba las alpargatas de tanto giro y vuelta con las mozas que embobadas no se daban cuenta que habia mas de una con el galan.
Pero un día la tragedia llego a la vida del apuesto bailarin,antes del boliche como era costumbre le confesó a su mejor amigo que sentía que no era su noche.
Su mejor amigo era Tatono un perro junta pulgas que lo acompañaba en silencio y como es obvio no le respondio ni guau.
Eliseo se encorvo en la silla y aposto el resto en la ultima mano antes del baile.La barita de sauce con la que guiaba a Tatono por la noche algarrobense.
Y la perdió en manos del turco Julian que habia apostado un cenicero de publicidad.
Como las deudas de juego son sagradas Eliseo fue a buscar al perro que dormía afuera y lo entregó como quien deja las llaves de su casa en manos de una patota de borrachos.
Con la cabeza gacha entro en el bailongo y sin pensar ni mirar cabeceó.Pero tenia la cabeza gacha y la onda expansiva reboto contra la tierra y perforo una pared.
El silencio fue aterrador y Eliseo recordo que habia presentido que no era su noche.
Dicen que se llevó solo un mate viejo con su bombilla y tomo el primer tren para Buenos Aires.
Algunos contaron que lo vieron jugando en un bar de Dock sud,otros que llego a Rosario y creo una academia de baile.
Unos pocos me aseguran que dejo definitivamente su aficcion porque fue contratado como probador de calidad de muñecas inflables y le advirtieron que el que toca nunca baila.
La realidad me supera pero creo que todavia juega en Deportivo Ascasubi como centrodelantero famoso por sus goles de cabeza.
Si conoce algun dato que pueda aportar a la causa,lo agradezco y sino será otra leyenda sin respuesta.

viernes, 17 de julio de 2009

El embustero


Cuando llegó, un domingo por la tarde, la estancia estaba casi desierta.
Acomodó su atadito en el rincón que le asignaron y se dio una vuelta por los corrales.
Vuelto a los dormitorios, sin nada mejor que hacer, el mocito conchabado como boyero, se puso a ordenar el catre, que a falta de inquilino era usado para apilar objetos inservibles.
Llamó su atención un libro, sepultado bajo un montón de trastos desvencijados, cubiertos de polvo y herrumbre.
Sobre la cubierta de cuero bien conservada, leyó el título, con las dificultades propias de su escaso tercer grado: la Leyenda Dorada de Jacobo de la Vorágine.
La obra, un libelo de la Edad Media, encargado por la iglesia para atacar a los musulmanes que se hacían fuertes en España, afirma que Mahoma, ayudado por un sacerdote pecador, aprendió a adiestrar a una paloma colocando un par de granos de trigo en sus orejas. Siempre que la paloma veía a Mahoma, volaba sobre sus hombros y acercaba el pico a su oreja.
Luego el clérigo cómplice convocó al pueblo y dijo que el Espíritu Santo vendría a la tierra en forma de paloma y señalaría al elegido de Dios. Soltó a la paloma a escondidas; ésta se posó sobre los hombros de Mahoma, que se había colocado entre la gente, y acercó el pico a su oído.
Cuando el pueblo vio aquello, creyó que el Espíritu Santo había descendido sobre él y le transmitía al oído la palabra de Dios. Así, según el viejo libro, fue como Mahoma, mediante engaño, se convirtió en profeta.
Muerto don Julio Casares, y vendida la estancia a unos ingleses, no había testigos del origen de aquel libro que el muchacho tomó para sí. Poco entendió del asunto religioso pero el truco le pareció interesante.
La paisanada burlona, festejaba con risas las extravagancias del recién llegado, que pasaba sus ratos libres con una torcaza, rechoncha de granos de trigo.
Un día se fue al pueblo y dejó boquiabiertos a un grupo de niños que jugaban en la calle,
cuando la paloma le dijo al oído que el mes entrante llegaría un circo con elefantes y leones. Lo había escuchado en el almacén adonde fue por papel y tabaco.
A la semana siguiente, después de misa de ocho, le transmitió a una viuda desconsolada las palabras tranquilizadoras que su marido le enviaba desde el cielo.
El engaño también lo ayudó en el amor. Margarita salía de su clase de costura cuando el mozo le salió al cruce prometiendo que solo se atrevería a pretenderla si Dios estaba de acuerdo. La paloma entrenada le transmitió el visto bueno.
Un Domingo de Ramos, envanecido, enfiló para el boliche; un pequeño tugurio de paredes blancas, a las afueras del pueblo.
Allí encontró algunos peones de una hacienda vecina que lo saludaron con una inclinación leve de cabeza.
Entre las murmuraciones que provocó su presencia creyó escuchar por primera vez la palabra profeta, y ahí nomás, sin pensarlo demasiado, envalentonado, se fue de boca.
Les dijo que el Espíritu Santo le anunciaría que caballos ganarían las cuadreras.
Salió a la calle y los gauchos lo siguieron en tropel.
Miró al cielo con los brazos alzados, y la paloma insaciable voló desde un álamo para posarse en su hombro y acercarle el pico a la oreja.
Acodado al mostrador, el boyerito bebió su primera copa de caña, invitada a su salud por el paisanaje agradecido por el dato. Le insistieron y tomó otra. A la salud del profeta, escuchó claramente, y festejó con una sonrisa.
Al atardecer, lo encontró la peonada enfurecida, tranqueando por el camino que lleva a la estancia. Al verlos maldijo por su suerte y su imprudencia.
La torcaza escapó volando. El profeta no pudo, lo molieron a palos.

jueves, 16 de julio de 2009

se va la segunda


Como sabrá es un recurso lógico repetir las sagas y porque no hacerlo con cuentos,libros o letras de canciones que son parte de nuestra vida y pueden merecer una segunda o tercera o enésima versión proyectada.A caperucita me remito.La historia termino con el lobo muerto por el cazador pero al poco tiempo la gente de Greenpeace demando al hombre por crueldad y exigió que la piel que sirvió para el tapado de la abuelita sea enterrada con los restos del pobre animal.El leñador dejo su trabajo agobiado por los juicios y cambio de nombre y lugar de residencia y según me contaron vive en Estocolmo como Erik el suave ayudando a la fundacion Vida insegura una ONG que sufrió varios atentados en los últimos tiempos.La abuelita sufre artrosis cervical por estar aunque poco dentro del estomago del lobo. Es cierto que para comer a la anciana hay que tener estomago.Además tiene un tajo de 20 centímetros a la altura de la espalda producto de la filosa cuchilla del actual Erik el suave que no fue tal y clavo en la piel del zorro con furia su arma plateada (también llamada blanca).El corte no afecto mucho el tapado hoy enterrado pero lesiono la piel de la mujer por cierto muy arrugada y mas por la estrechez del conducto estomacal.De Caperucita ( hoy adolescente) se dice que sigue visitando a su abuela pero no lleva mas canasta por miedo a que se la llenen.Recurre al delivery y esta siendo analizada por 2 especialistas para superar el trauma de la exageracion intrauterina. Eso de que grandes las partes del cuerpo la tienen a mal traer aunque muchos saben que no importa el tamaño.Según me han referido son varios los autores que quieren seguir la saga pero hay resistencia en los editores que lapidariamente dicen que segundas partes nunca fueron buenas.No dicen lo mismo los padres que no quieren un hijo único.Después con el tiempo la historia me demandara la continuidad de otras historias y así sucesivamente seré demandado.un abrazo

martes, 14 de julio de 2009

Las voces


Armando Cuevas fue el mejor imitador de voces que haya conocido.A usted no le suena porque muy poca gente escuchó hablar de él, como de tantos que no triunfaron. No crea que es la historia de un éxito pasajero. Armando no llegó a tanto.
Puedo decir que creció lejos de la barra. Tenía un carácter mas bien retraído y sus pasiones de entonces poco tenían que ver con lo artístico. Imitador se hizo de muchacho grande.
El pobre tenía un metejón grande
con Marita Gorelik, una coloradita llena de pecas, hija de un gerente de banco que le tenía prohibido hablar con él y comer bondiola.
En nuestra infancia, nada sabíamos de los judíos y pensábamos que el tipo estaba chiflado.Por suerte, en casa iban a misa pero no eran demasiado supersticiosos. Comíamos jamón crudo y de vez en cuando chorizos de puro cerdo con la galleta crocante de la panadería El Cañón, mientras se hacía el asado.
Marita moría por el cantor de la orquesta de Lito Rodríguez
, un morocho de pelo renegrido que interpretaba los éxitos de la época abusando del falsete. Vestía siempre una camisa de cuello ancho que dejaba al descubierto el pecho y una gruesa cadena de oro.
Así fue, por amor, que Armando Cuevas se convirtió en lo que fue. Su imitación era brillante. Cuando miraba al cielo con los ojos entrecerrados y quebraba la voz en las notas altas, nadie podría diferenciarlos.
La coloradita nunca le llevó el apunte pero despert
ó sus dones artísticos en su afán de conquistarla.
No triunfó porque no se lo propuso. Jamás p
ersiguió el éxito, solo buscó amor.
Nadie había cantado Gitana Rusa como Pipe Fadón, vocalista de la Habana Jazz, orquesta típica y característica, y número puesto en los bailes de la primavera de Huracán.

Armando no lo cantó ni mejor ni peor, sino igual. Exactamente igual.
Dicen que cuando a Pipe le ofrecieron grabar su éxito para un disco de grandes valores del interior, él puso la voz a pedido del cantor, afectado de una fuerte gripe.
Imitó a todos los folkloristas de la zona, cantores de tango y baladistas. Lo que escuchó en su infancia de pueblo, huérfana de televisión.
Su primera actuación fuera de la provincia fue en un Carnaval de Río Cuarto, en contra de su voluntad. Un tío que conocía al presidente del club le consiguió su primer contrato, muy a su pesar. No pudo convencerlo de que su repertorio no era apropiado para actuar tan lejos. Lo hizo por complacerlo.
Arrancó con Angelitos Negros en versión de Carucha Alves y no pasó nada, unos pocos aplausos de compromiso. Arremetió con su caballito de batalla Gitana Rusa y parecía que el mismo Pipe Fadón estuviese sobre el escenario. No obstante no conmovió a nadie y ahí se bajó del escenario mirando al tío con gesto de reproche.
A la pasada alguien le pidió Rosa Rosa de Sandro y Armando lo apartó sin cortesía. El tipo insistió con Raphael y recibió como respuesta una mirada cargada de furia.
Que yo sepa nunca mas cantó. Marita se casó
y tiene tres chicos. Armando Cuevas siguió la profesión de su padre, se recibió de pedicuro.

martes, 7 de julio de 2009

Insert estelar


Si uno transita por la ruta 226, desde Pehuajó hacia Bolivar, podrá observar a mano derecha, doscientos metros después de unos corrales encalados, un angosto camino asfaltado que conduce a ninguna parte. Un campo yermo, polvoriento de salitre, anuncia el final del recorrido.
Algunos pocos cuentan, y muchos menos lo creen, que allí floreció un pueblo que supo ser pujante en la década del setenta. No hay rastros que avalen la historia. No hay calles, no hay ruinas, no hay nada. Solo salitre.
Dicen que el único forastero que anduvo por allí fue un viajante de comercio del que nadie conoce paradero actual o pasado. Gentes que nunca lo vieron aseguran que el hombre era rengo. El dato es dudoso, el sucedido lo es más:
Gobernaba el lugar una farmacéutica cincuentona elegida en comicios limpios. Un tal Aurelio Moslares, aficionado al esoterismo, ocupaba la secretaría de gobierno, y era su mano derecha. Decían que además era su amante y gobernante de hecho.
Afirmaba que el pueblo había sido señalado por los extraterrestres para su desembarco en la tierra desde donde gobernarían el universo para felicidad de los planetas conocidos y por conocer. Una serie de señales que él sabría advertir anunciarían el momento justo. La intendenta y el pueblo lo sabrían de inmediato.
Moslares, a la espera del suceso hizo imprimir en la imprenta local un diccionario Español-Marciano, de su autoría y de distribución gratuita. Contenía saludos protocolares, gestos de cortesía y formas básicas de entendimiento.
La farmacéutica, siguiendo sus consejos, confiscó heladeras, lavarropas y todo artefacto doméstico que consumiera electricidad, para no privar a los platos voladores de su combustible. Se desconectó el alumbrado público y los pobladores fueron conminados a entregar lámparas y veladores que desaparecieron bajo las ruedas de la motoniveladora.
Lo único que quedó en funciona miento fue un aparato de radio con el que el secretario de gobierno sintonizaba por las noches señales de onda corta encerrado en su despacho.
La población, lejos de molestarse, abandonó sus ocupaciones habituales, contagiada del entusiasmo de sus autoridades, a la espera de la felicidad eterna que vendría de lejanas galaxias.
La noche de la tormenta, el viajante recién llegado, acomodaba sus trastos en su cuarto, sorprendido por lo extraño del lugar que visitaba por primera vez. No había otros pasajeros en la pensión y atribuyó la luz de las velas a un desperfecto provocado por la inusual tormenta eléctrica. Por momentos la plaza se iluminaba y el estruendo hacía temblar la paredes.
Fue cuando vio la figura de un hombre que corría por las calles vociferando en una lengua incomprensible. Vestía una túnica blanca y alzaba sus manos al cielo. La mujer que lo seguía también gritaba pero tampoco lograba entender sus palabras. Los truenos eran ensordecedores.

La historia del pueblo ausente me parece falsa. En cada boliche de la provincia se pueden escuchar historias parecidas. Pero el camino asfaltado esta allí y no conduce a ninguna parte.
Simplemente creo que fue obra de algún ladrón con rango de Ministro.
No quiero pensar que el lenguaje marciano de Aurelio Moslares fue mal interpretado por los galácticos visitantes.

buena y primitiva pipa


cuando me desafió a analizar el diabólico cuento de la buena pipa,quede sin aliento (creo que me atragante con un carozo de aceituna de la pizza que comía mientras leía) pero eso es anécdota.Estoy en condiciones de afirmar que es una ecuación perfecta de la matemática que comprueba que todo origen es el final y viceversa.Según el significado social la pipa es un artefacto de madera que se utiliza para fumar y engañar(a muchos nos fuman en pipa)es el artifugio que simboliza a los marineros que son muy contradictorios.Tiene una novia en cada puerto pero no quieren desembarcar seguido porque prefieren el mar.Se dejan llevar por los cantos de sirenas (seguramente do de pecho) y si se acercan no van mas allá del manoseo porque todo es escama.Si es escama es el lugar indicado para la procreación y el placer en el orden inverso.La procreación es la continuidad de la especie y la descendencia.El hombre desciende del mono y el simio del árbol.Y precisamente del árbol se hace la pipa.Si es buena es porque todos la quieren y si la quieren sigue imperturbable por los años de los años haciendo de las suyas y las nuestras.Y como corolario a la imagen de los marineros contradictorios no puedo entender como Popeye un icono de los hombres de mar jamas estuvo en una embarcación y para colmo esta enamorado de una flaca insulsa como Olivia que es codiciada por un grandulon que a su vez podría buscarse algo mejor.Además las espinacas crudas provocan diarrea y como sabemos los héroes jamas van al baño lo que implica estreñimiento.En síntesis todo es como un noria tanto se cierra el circulo que al final es un plan de ahorro.Después de tanta filosofía solo me queda respirar profundamente y decirle que si entendió me alegro porque habrá avanzado en su erudición.Sino preguntele a José que es pariente de Angulo. Angulo Juan. dos abrazos

lunes, 6 de julio de 2009

confesiones


Estimado amigo.
He tomado conciencia de que nuestra correspondencia tiene estado publico. Hubiese preferido no saberlo. No se si las cosas volverán a ser como antes. Tengo algunas cosas que confesarle y confío en que usted, como editor en jefe, sabrá ejercer una sana censura en caso que mi pluma me exponga al ridículo.
Aún no estoy preparado para abordar algunas cuestiones de mi infancia, a saber: mi falta de coordinación en el Antón Pirulero y mi poca fortuna en el juego de la botellita.
No hablaré, por otra parte, aunque quisiera gritarlo a los cuatro vientos, de la primera vez que hice el amor con la Negra Olguita.
Me sentí David derrotando a Goliat, y eso es muy personal.
Se acuerda, amigo mío, de aquel abogado presumido que llegaba todas las noches a buscarla en su auto importado vestido con trajes elegantes. Ella no lo quería pero la situación le sentaba bien. Cuando se iba con él, nos descartaba con la mirada. "Hasta mañana, chicos" decía la hija de puta y se evaporaba como si tuviera derecho a privarnos de esas largas piernas hasta el día siguiente.
Cómo confesar, para que un extraño se entere, que ese enano de entonces, su amigo, solo quería tumbar al gigante de una pedrada.
Cómo confesar, desconociendo el destino de mis palabras, que el gigante nunca fue aquel tipo, del que tengo un recuerdo vago. Goliat era la Negra, guacha de mierda. Que buena estaba.
Como laburè, mi viejo. Cuanta blableta. Cuanto Neruda afanado al pedo. A ella le iba Arjona, lástima que no existía.
Así ha sido mi vida y usted lo sabe. Un cuatro picapiedras, nunca una gambeta florida, nunca un sombrerito. Y bueno amigo, si Natura no da, hay que ir a Salamanca a dedo.
Tenía una bombachita imitación piel de leopardo. Eso creo habérselo contado. Por qué me mira así, ya se que es de mal gusto. A mi también me gusta la ropa interior blanca. Por otra parte yo nunca le dije que tenía fantasías con Cecilia Zuberbuller, mi rollo era con la Negra Olguita, y no se haga el boludo que lo recuerdo mas de una vez mirándole el culo por encima del marco de sus anteojos.
Bueno, aclarados mis principios abramos el debate sobre el cuento de La Buena Pipa.
Un niño, al que se me encomendó entretener por unas horas, introdujo en mi la sospecha de que el inventor del conocido chascarrillo es o fue un perfecto pelotudo.
Después de fracasar en el intento de interesar al pequeño por el Ulises de Joyce y la biografía de Yrigoyen de Félix Luna, sobre los que mostró profunda apatía decidí preguntarle si deseaba que le contara el cuento de La Buena Pipa.
Cuando me contestó "bueno", le dije que yo no le había dicho "bueno" sino que si quería que le contara...
Me harté de repetir la fórmula mientras el maldito solo decía "si", "dale" y "bueno". Creo que se burlaba de mi. No mostraba ansiedad por el cuento inexistente, sino que le divertía tenerme a su merced con solo pronunciar una palabra.
Preferí dejarlo frente al televisor en compañía de unos muñequitos japoneses que se daban de patadas.
Me importa su opinión sobre el particular.Ya le dije que mis experiencias lúdicas infantiles nunca fueron buenas.
Se acuerda de "te llamó José". Yo era el que preguntaba ¿Que José?
Lo saludo con respeto.

jueves, 2 de julio de 2009

Solin Violista


Asi fue presentado en el club social de Colonia Seré el notable Cesáreo Arduini,quien fue el primer payador con violín de las pampas.La historia puede tener alguna relación con la apasionante vida de Don Jacinto, porque a lo dos los unió la desconsideración.Cesáreo era hijo de una tehuelche con un calabrés y había aprendido a tocar el instrumento por casualidad.En realidad era una guitarrita de juguete que heredó de su padre, un famoso personaje que era muy rápido con las cartas.LLevaba la correspondencia corriendo y se transformó en el primer atleta del correo.Hasta que un dia desapareció con su bolsa y no mandó ni una postal.La leyenda dice que se fue con una alemana que juntaba estampillas y entre sello y sello don Arduini quedo pegado con un niño porque la europea era también muy pilla.Cesáreo sabia de la leyenda pero no quería leerla y decidió aferrarse a un viejo acrco de su abuelo, un cacique pampeano y la guitarrita como únicos recuerdos de sus orígenes.Un dia se le calleron en la cabeza, porque el clavo que atravezaba el adobe de la pieza,estaba oxidado y como si fuera una señal,comenzó a frotar uno con otro y tambien un chichón en su cabeza.Asi aprendio los primeros acordes y se quedó en ellos.Pero su fuerza de voluntad pudo mas y aprendió con un viejo andalúz algo de musica.Aunque el viejo solo tenia una verdulera (su mujer) y un acordeón a quienes llamaba igual.Cesáreo decidió que tenia que mostrar su arte y luego de insistir en al club le permitieron tocar de parado en el fondo cerca del baño.No era el mejor lugar por el tránsito apurado de los que habian tenido tránsito lento pero aceptó.Su melodía favorita era Para Elisa que habia adaptado a las circunstancias.La llamaba paraliza porque los perros se quedaban clavados mirándolo cuando tocaba.Una noche Cesareo tuvo su noche de gloria,la hija del dueño del bar,que pesaba 120 kilos estaba enamorada del musico y decidió, cuando cerró el local, pedirle que le tocara solo para ella.Gloria tuvo su noche y a Cesareo se le vino la idem cuando apareció Don Fausto el padre de la melómana porque comia melones como manzanas y lo obligó a formalizar con mucha ternura.Utilizó la almohada para apoyarle el caño de la escopeta sobre la frente para que no deje una raya.Cesáreo estaba confundido y pidió tiempo: unos 20 años, pero fue rechazada su peticion y cambiada para mañana mismo.Cuando todos en el pueblo se aprestaba a presenciar la boda Cesáreo recurrió a su violín y ejecutó su mejor tocata y fuga. Tocó la campana de la iglesia y desapareció por el monte esquivando la perdigonada de Don Fausto que se cansó a los 3 dias de seguirlo porque se le acabaron los cartuchos.Una noche en el camino a Curarú un veterinario me contó que por las zonas mas oscuras suele iluminarse al cielo por la música de un violí y el aullido de perros.Según el hombre se trataría de una ceremonia de cimarrones que suelen acechar algunas poblaciones.Dicen que los perros siguieron a Cesareo en su correria, porque se habian hecho amigos porque son fieles y ademas porque eran sordos por las garratas que le atravezaba las orejasOtros me aseguarn que el secreto esta en el arco del violin que era de carne ahumada y los atrae mas.Lo peor es que para Gloria que siguió engordando, cuando suena una melodía lanza un suspìro y se aleja a llorar diciendo "tiento seco, tiento seco".Una comisión de psicólogos estudia el caso.Cuando tenga el informe se lo envío.un abrazo

miércoles, 1 de julio de 2009

pintor escobroche