jueves, 19 de julio de 2012

Argentinada

Ni país jardín de infantes ni republiqueta bananera. Tampoco comarquita de veras. Algo de un grupo bullanguero y ladino de mayorías infantiles que se niegan a reconocerse y crecer. Barras-no tan bravas-que esperan el gol en el último minuto para festejar más la derrota del rival que la propia y agónica victoria. Un rejunte de habitantes que se resignaron a querer saber "de que se trata" y no aceptan escarapelas mojadas por tiempo. Minorías silenciosas que buscan la identidad que los supere como parias, guachos o mestizos. Ni Nación granero del mundo, ni una cosecha que salva a todos, ni la tierra que eligieron los dioses para superarse. El único dios que pasó fugaz,evitó la justicia de una mano y convirtió el tanto que nos agrando en la insuficiencia. Ni cuna de crisoles,ni ramificaciones de un continente superior, solo la realidad de venir de los barcos con una mano atrás y otra adelante y mantenerlas en la actualidad para cuidar nuestras pertenencias. Una sólida estructura de mafias, contubernios y poderes que se encargan de evitar que nadie saque los pies del plato,donde cada vez comen menos y se lavan las manos más. Así "no te metás", el "yo argentino" que cautiva por menor esfuerzo sustenta el mito de que no habrá mas penas ni olvido. Mientras tanto a 18 años,miles de rehenes de la historia que nos condena,no podemos ver condenados evidentes. Y ante la obviedad de asegurar que "aun cantamos porque nuestros muertos quieren que cantemos" las voces se confunden y se transforman en gemidos que apenas rasguñan las piedras. Parados frente a la realidad, jugando a la ruleta rusa con la impunidad que se extiende como red social, muchos nos rebelamos solo con la palabra que esta sola y espera. El resto del ser nacional creciente, individualista y oscuro permanece en su quintita viviendo y viendo morir no sabiendo que siguen siendo soleados cogedores de sus propios culos.

martes, 28 de diciembre de 2010

RIP Pepa


En la España violenta de 1812, en plena guerra por la independencia contra el imperio de Bonaparte, en Cádiz se logró promulgar un 19 de Marzo una Constitución que solo duró 2 años.
El día 19 de Marzo es el día de San José y como toda costumbre familiar se lo conoce también como el día de los "Pepe"
Como la norma era femenina los españoles que reivindicaban el derecho a la autonomía comenzaron a clamar por las leyes con un “viva la Pepa" a modo de grito de batalla.
Pero cuando volvió Fernando VII liberando a España del avance del emperador francés impuso el orden y derogó la Constitución que jamás fue proclamada.
Las décadas posteriores harían que el significado de la frase llegara a nuestro país, como lo hicieron las mas trascendentes costumbres y tradiciones hispánicas, pero haciendo referencia a "toda situación de desbarajuste, despreocupación o excesiva licencia”.
Así entonces que en el imaginario de nuestro ser nacional que ya contaba con el famoso “Yo Argentino” (para dar cuenta de la imparcialidad o la falta de compromiso) se suma el clamor por la eternidad de Pepa.
Por estos tiempos es notable la aplicación de las dos consignas a varios episodios que desde lo familiar, social, dirigencial y hasta personal se extienden como conceptos claves por contagio y persistencia.
Pasaron millones de inmigrantes desde 1812 (mientras en estas tierras todavía reinaba la esclavitud y se pensaba en una independencia que llego 4 años después) y la exaltación a la eternidad de Pepa parece inalterable.
Es tiempo de crear la sociedad de la cordura y reivindicar la aplicación del inexorable paso del tiempo para enterrar a los muertos que gozan de buena salud.
La eternidad de Pepa no existe y por la memoria de Pepe y sus descendientes, es momento de claudicar con el clamor de su permanencia que solo es recuerdo, leyenda y enseñanza inútil.
Desmitificar la constitución de Cádiz es el objetivo que nos permitirá reivindicar las constituciones posteriores.
La vigencia plena de la norma que rige los destinos del país es la única salida para evitar que proliferen los oportunistas del libertinaje, las revueltas y el desorden, que acostumbrados al culto de vivar a Pepa solo instalaron en el patrimonio nefasto del “Yo argentino” ¡que cada uno haga lo que quiera!"
Lo que cada uno debe hacer es precisamente lo que no quiere que le hagan los demás y que todo marche como esta mandado en beneficio a la realidad.y que no viva mas la Pepa (ya bastante tuvo que descanse en paz y tengamos paz)

miércoles, 15 de diciembre de 2010

lo que rio


Pese a tener un fin de año atareado (estoy con obras (no publicas sino privadas) y ando detrás de albañiles, pintores, plomeros y gasistas. "ando detrás" sin ninguna connotación romántica (aunque dicen que los plomeros son los mas rudos), estuve pensando en escribir algunas reflexiones sobre la locura.
Resulta que cada vez (según familia y amigos) me dá por "hacerme el loco". Días atrás comencé mi participación en un tradicional torneo de golf con una nariz de payaso robada a mi hija. Colorada ella; la primera digo; a la nariz me refiero.
Comencé a preguntarme entonces: como sabe alguien si se está haciendo el loco o es loco. ¿Por que los terceros (lo demás digo, no los que siguen al segundo) deberían diferenciar entre un loco y uno que se hace? No es suficiente con que parezca.
¿Si un loco no tiene conciencia de su locura, como sé yo que con la nariz de payaso en el torneo de golf me estaba haciendo el loco y no estoy loco.
Además me invade la duda (la dejo invadir nomás) sobre hechos cotidianos que me impactan y no tengo idea porque lo hacen (como las recetas de los libros de cocina)
Concretamente me refiero a una periodista de la tele que dijo ni bien terminó el partido: "todos tenemos que estar contentos porque Estudiantes fue el mejor de todos".
Me demoré un instante y me di vuelta para mirar el televisor que tenía encendido como compañía mientras intentaba vanamente reparar un secarropas. Tardé solo unos segundos en caer en la cuenta que la noticia no había logrado ponerme contento. Yo no soy hincha de Vélez ni de Gimnasia, pero así y todo no me invadía la euforia.
Ante mi requisitoria, mi esposa me puso la mano en la frente y miró el color de mi lengua sin encontrar nada raro.
No hay caso, me dije, soy un amargado. Volví a mirar la tele y la imagen me lo confirmó: la gente saltaba loca de alegría y revoleaba camisetas como ponchos Soledad Pastoruti.
Y yo nada, ni un poquito. Juro que lo intenté: "vamos Pincha carajo" grité pero sonó poco convincente. Mi señora, se sobresaltó y empezó a mirarme de reojo.
Qué carajo me pasa. En este país de mierda una alegría es una alegría, y yo nada.
Miré otra vez el televisor y la misma periodista terminaba un reportaje con un jugador pelado. “Muchas gracias - le decía - ahora a festejar con tus compañeros" y el tipo, obediente, se mezclaba con el resto del equipo, confirmando las sensatas aseveraciones de la cronista.
Entre la amargura que me inmoviliza y la locura que me moviliza mejor me dedico a seguir detrás de los albañiles que algo saben de una de cal y una de arena. O me acerco al peón de por tradición sigue haciendo el fuego con maderas sobrantes bajo una parrilla nostálgica de carne y hambuguesa.Pero el convenio lo exige aunque prepara sándwiches de queso de chancho y mortadela.Eso si:
mejor me alejo de los periodistas que son como los azulejadores cortan y pegan.

lunes, 14 de junio de 2010

tumba tucada


Aquel original entierro fue el comienzo de una sana competencia. Los funerales sucesivos eran un derroche de originalidad y colorido. Cada deceso era esperado en el pueblo con la ansiedad propia de un niño el día de Reyes. La música festiva y las letras, ocasionalmente picarescas, desplazaron a la siempre depresiva liturgia religiosa. Fue el fin del luto y el gesto grave de condolencia.
La música tribunera, los cantitos clementinos, reemplazaron al sollozo:
“Somos la patota del cantor
que hoy cagó fuego
largue todo y venga volando
lo estamo enterrando
al pobre tenor.
El entierro del general retirado don Eusebio Pérez Pando fue un lujo como el que solo se puede dar la gente rica y culta. Encabezaba el cortejo la Fanfarria Alto Perú interpretando La Marcha de San Lorenzo. Don Eusebio, ya finado, pero fantásticamente acondicionado por los mejores especialistas convocados para tal fin, montaba un zaino colorado con su ropa de gala. Con la izquierda llevaba firmemente las riendas y con la derecha hacía la venia a las autoridades militares, civiles y religiosas que observan desde el palco construido especialmente.
Llegado a su última morada, fue bajado elegantemente del caballo para que las eminencias autoras de tamaño prodigio lo colocaran en posición de firme dentro del cajón. Acto seguido se tocó a retreta y se sirvió un licor.
Se dice que el ingeniero Próspero Literini hombre metódico y riguroso, como buen profesor de matemáticas que era, tenía todo preparado para cuando le llegara el momento. No confiaba ni en su mujer ni en los dos tarambanas de hijos que tenía. Temía que si su muerte los tomaba por sorpresa, su esposa y los atolondrados harían de su respetable memoria un papelón. Por lo tanto, dos veces a la semana disponía ensayo general de música y vestuario, cuya composición y diseño se atribuía el propio Literini. La pobre señora no podía entonar sin quebrarse, el pequeño paso de comedia musical, no carente de fino humor, cuyo estribillo decía “me he quedado sin dinero, me he quedado sin dinero, ha crepado el ingeniero, ha crepado el ingeniero, ea ea ea ea ea ea ea e, ha crepado el ingeniero, que asunto tan fulero, ea ea ea ea ea ea ea e”.
Semana tras semana rompía en llanto al llegar a ese punto.
Terranova desde su puesto asentía con satisfacción cada vez que un entierro era de su agrado. No valoraba tanto el lujo como la inventiva y el amor sincero de cada puesta en escena. Los deudos al retirarse buscaban su aprobación y el los reconfortaba con una mirada cómplice.
El asunto ya era conocido en la zona y muchos viajaban desde lejos para comprobarlo con sus propios ojos.
El Gordo Zuleta quiso dar la nota y como nuevo rico que era, según dicen se fue al carajo. La muerta era su suegra y contrató para el funeral a una comparsa de Gualeguaychú que arrancó meta pito y matraca desde la casa velatoria hasta el cementerio. En la carroza central, el gordo, que ahora se hacía llamar licenciado iba vestido como San Jorge, blandiendo su espada contra un enorme dragón de cartón piedra que lanzaba llamaradas por la boca. Nadie supo si era simplemente un disparate o una alegoría a la relación que tenía en vida con la difunta doña Hortensia.
Cuando se acercó a dar el último adiós a la difunta, bailando entre un cortejo de entrerrianas de hermosos pechos al aire, algunas personas mayores optaron por retirarse encabezadas por el cura que no llegó a dar el responso.
En el portón de acceso, Terranova el sepulturero, avergonzado, fingió arreglar unos rosales al ver venir al sacerdote.
- Ramón – escuchó que le decía- no te hagas el pelotudo. Tres Padre Nuestro y dos Ave María y no he visto nada, de acuerdo.

martes, 6 de abril de 2010

Tiovivo es tupido


Una mañana Gauderio se dirigió resuelto al grupo.
Les dijo que debajo de la línea de la pobreza y la indigencia no había más categorías, al menos con vida. El dilema ético sobre pagar la deuda con reservas les era ajeno –agregó. Hace rato que se acabó el fiado y reservas nunca hubo.
- Contigo pan y cebolla es una frase de los tiempos de abundancia.
¡Acá hay que trabajar! – bramó mientras levantaba sus dos brazos al cielo.
- ¡Vade retro Satanás¡ - gritó Peret mientras arrastraba a Chepe de la solapa y emprendía una loca carrera. – Antes que eso prefiero las degradantes dádivas del gobierno de turno- se lo escuchó decir en la diáspora gitana.
- Los que quieran una vida próspera vengan conmigo – insistió Gauderio suplicando con la mirada a la Polaca, menos por amor que por temor a quedarse solo.
La mujer eructó y el aliento a óxido ferroso invadió la sala. Dejó de mala gana el alambre fiambrera que masticaba y se puso de pié dando el presente.
- Vayamos ligeros de equipaje – aconsejó Gauderio como si otra opción fuese posible.
- No debemos mirar atrás – sobreactuó Hanna – Cuesta dejar todo para empezar de nuevo.

En un suburbio de Bahía Blanca se asociaron con Don Cosme Fonseca, un calesitero depresivo, que odiaba a los niños y que como es de esperar estaba quebrado. Los vecinos burlones llamaban al mamotreto El Carrusel de la Angustia. Solo uno de los caballitos de madera estaba en condiciones, aunque cuando subía a menudo lo hacía tan alto que los pequeños golpeaban sus cabecitas en el techo, atascándose en las alturas, para desesperación de los padres. La calesita, impulsada por un motor Ford 1946 solía desquiciarse y los párvulos a causa de la excesiva fuerza centrífuga salían despedidos causando destrozos en los tejados del vecindario.
Gauderio debió convencer a Don Cosme de cambiar los viejos tangos orilleros por música más apropiada.
- No puede ponerle pegamento a la clavija de la sortija – amigo- De vez en cuando hay que regalar una vuelta, no le parece.
El arreglo parecía beneficioso para ambas partes: los tres vivirían en el carromato y la Polaca, además de cocinar, se mostraría amable cuando Don Cosme lo requiriera.
- Qué quiere decir amable- preguntó desconfiada con los brazos en jarra.
Un barullo ensordecedor interrumpió la charla ahorrando a Gauderio una respuesta embarazosa.
La chusma se divertía a costas del viejo cascarrabias que corría delante de un cuzco que le tiraba feroces dentelladas a los tobillos. Tatono había sorprendido a Fonseca cercenando, serrucho en mano, la trompa de un inocente elefantito de madera mientras rumiaba… a mí el elefante Trompita me chupa bien un huevo”.
El can en cuestión, que solía dormir a los pies del pequeño paquidermo, interpretó la agresión como una ofensa a todo el reino animal que debía ser vengada de inmediato.

martes, 30 de marzo de 2010

Dados, tumba y la poesía cruel


“Dicen que la nostalgia es una copa vacía que nos encargamos de llenar con lágrimas” dijo Terranova- haciendo un ademán al mozo para que sirviera mas tinto en el vaso que permanecía sobre el mostrador.
Solo dos paisanos que jugaban a los dados, lo miraron de reojo, con algo de interés, pero en segundos estaban prestando toda la atención a un perro que giraba tratando de morderse la cola.
Ramón también giró y tras beber un sorbo muy cortito agrego.“Así somos muchos mareados mordedores de nuestras propias colas”.
Los paisanos lo miraron y hasta el perro se detuvo un instante ante la frase que retumbo en el bar del pueblo, donde Ramón pasaba casi todo el día y toda la noche.
"Así es"- siguió Terranova- "dicen que para decir algo que tenga sentido hay que abrir la boca después de humedecerla en vino".
La idea los hizo sonreír y aunque eran las 9 de la mañana, los dos paisanos asintieron con la cabeza esperando el convite. Hasta el perro empezó a lamerle las alpargatas al dueño del local que parecía que estaba por despertar finalmente de su sopor.Pero no despertaba nunca, porque la medicación para el Parkinson se lo impedía y era costumbre que se quedara dormitando a toda hora.
Ramón se acomodó el cinturón y se hizo el desentendido ante el ademán de los paisanos que con el cubilete pedían saciar su sed.
Afuera el cementerio esperaba su llegada, como lo hacia desde hace una hora, un cortejo muy concurrido.
Los deudos, que parecían no tener mucho apuro, habían acomodado el féretro en la puerta y ante la demora rendían un emotivo homenaje al finado había sido un directivo del club social y deportivo del pueblo.
Un grandote rubio armó una pelota con las franjas de dos coronas que estaban tiradas frente al portón del camposanto.
No rebotaba un centímetro, pero tenia consistencia para improvisar unos tiritos al arco que habían armado con el cajón de parado y la garita de entrada.
La aparición de Ramón terminó con el suceso que había logrado como nunca hacer del cementerio un lugar de esparcimiento.
Los familiares y deudos entendieron el mensaje y cargaron en hombros al féretro al grito "vamos.. vamos... a la tumba... vamos vamos a enterrar... que esta barra acongojada... no te deja... no te deja de llorar".
Terranova se sentó en le banquito de la puerta y arrojó algunos papeles que pudo cortar rápido diciendo "los acompaño en el sentimiento".
Cuando el cortejo se perdió de vista, Ramón se dirigió nuevamente al bar para terminar su vaso y continuar su rutina, a la que había aprendido a respetar, aunque la rutina no hacia los mismo.
Ingresó en silencio con la seña del siete bravo en su boca y al ver al perro que seguía dando vueltas, se acordó de Tatono y Recelo.
Pensó que seguramente estarían disfrutando del gran mundo que había dejado por elección y porque prefería volver antes que quedarse con la polaca que al encontrarse sola también se dedicó completamente al abuso carnal, vegetal y también pastas.
"Vida Perra" dijo suspirando y cambiando la seña al tres.Los paisanos miraron los dados y contestaron "envido".
“Como decía” -interrumpió Terranova- alzando nuevamente la voz “No hay mal que por bien no venga pero si no viene mejor“.
Alzó el vaso vacío y mirando hacia la calle pudo comprobar que el cortejo se retiraba del cementerio con unas pocas banderas arrugadas y las gorritas apretadas entre los dientes.
"Otra vez perdieron" dijo saliendo hacia la puerta y al cruzar la calle, comenzó a gritar levantando los brazos.
"Ganamos,perdemos al muerto lo que queremos". "y no lo ve.. y no lo ve... es porque el nicho no tiene una tv". "Ahora... ahora... ahora.. los gusanos lo devoran".
Uno de los paisanos saltó eufórico y comenzó a aplaudir,el otro se agarraba la cabeza. Sobre la mesa una generala servida parecía una ofrenda final,mientras el perro finalmente se mordía la cola.

martes, 22 de diciembre de 2009

Hora ¿que hacemos?


"El maleficio del tiempo se basa precisamente en la falta de coordinación"- decía Terranova con nostalgia, ante la polaca que arrojaba una polvera oxidada hacia la vereda.
El maquillaje no hacia milagros y la mujer se empecinaba en demostrar lo contrario ante la sonrisa cómplice de Ramón que seguía con su pensamiento.
"Nosotros nos empecinamos en hacer las cosas en tiempo y forma pero el mismo tiempo las deforma".
El cachetazo de Hanna interrumpió la frase al sentirse aludida con premeditación y alevosía
El hombre alcanzó a girar la cabeza en sentido opuesto a la mano y recibió un impacto doble que lo dejó como taba culera.
Se levanto como si no hubiera pasado nada y salvo el rojo de su mejilla parecía que todo seguía igual.
Enseguida aclaró: "Esta es la realidad mas cruel del tiempo que no es lo que se quiere sino lo que sucede.Los relojes y almanaques se confabulan para marcarnos un lapso que no incorporamos en nuestra forma de ser".
"O sea no aprendemos que con el tiempo no se juega y si aprendemos lo hacemos tarde o tal vez perdemos mucho tratando de aprender".
Las frases sonaban algo extrañas en soledad del templo que perdía adeptos ante nuevas agrupaciones más emocionantes y místicas que ofician premios y consuelos en ese orden.
"Es el momento de reconocer que el tiempo es otro"- seguía Ramón y miraba al cielo como si fuera anunciar una lluvia torrencial.
Hanna buscó la polvera y siguió insistiendo en abrirla con los dientes para no prestar atención, que era lo poco que podía prestar.
Ramón se dió por enterado y la dejó masticando la lata en un rincón mientras guardaba sus cosas en una valija arrugada.
Al salir se cruzó con Gauderio, que venia de comprar una botella de vino junto a sus fieles Tatono y Recelo.
Se miraron y entendieron que inevitablemente era una despedida, además Ramón revoleaba un pañuelo como si estuviera bailando una zamba en piso encerado.
Gauderio abrió la botella y por cada sorbo colocaba una prenda en su también arrugada valija. Se quedo con más vino que ropa guardada y entonces se durmió sobre su brazo sentado frente a los perros que no entendían bien que pasaba.
Cheppe entró pateando una lata y al ver el panorama de su madre mordiendo una polvera, un hombre dormido sentado y dos perros jugando con un piolín de salame, sintió que esa lata pateada era su vida.
La levantó del suelo, acomó sus bordes y la abrazó con un suspiro.Después salió corriendo a los gritos de "sálvese quien pueda" "los niños y los perros primero".
Los animales reaccionaron de inmediato y muchos creen haber visto que alcanzaron subir al tren en movimiento sin golpearse, ni perder la lata ni el piolín.
Gauderio se despertó 6 horas después y se encontró con su valija bajo los pies.Sin mirar se incorporo y obviamente se estrelló contra el piso porque no había esquivado la valija.
Con un chichón en su frente caminó en silencio, aunque no duró mucho porque empezó a maldecir a los gritos por el dolor.
"El maleficio del tiempo hacia lo suyo los demás no hacían nada. Muchos cambiaron la hora otros miraban de reojo el calendario sin detenerse en el año. De todos modos la única forma de parar todo es precisamente quedarse parado y esperar".era el texto que en un pedazo de papel madera habia dejado sobre la mesa Ramón.
Afuera el sol derretía la brea de una terraza y como siempre el pronostico no participaba del hecho: había anticipado granizo y conformaba otro maleficio.

martes, 24 de noviembre de 2009

Confeshow tu y el


Despedida la sanguijuela, decidieron por unanimidad realizar una producción independiente de carácter confesional, capitalizando la popularidad de su iglesia.
La fórmula era sencilla y nada novedosa: se dirían frases incomprensibles y un grupo de fieles respondería con palabras jubilosas, tales como aleluya, hosanna o ahijuna; todas con el mismo grado de hermetismo. En casos excepcionales se recurriría al exorcismo masivo con desmayos y vómitos incluidos. Terranova sugirió un bloque de preguntas y respuestas auspiciado por algún Arzobispado que podría llamarse Gane con el Santo Oficio o Respóndale a Torquemada. Hanna, que nada sabía de la Inquisición, se entusiasmó con la idea de despellejamientos en cámara o la Prenda de la Hoguera para aquellos que no dieran con la respuesta adecuada.
-Es discriminatorio. - dijo Tatono con un ladrido que no dejaba lugar a dudas.
Terranova aceptó la observación y sugirió un concurso para estudiantes judíos y musulmanes con un viaje a Bariloche de premio. Los adolescentes, según su religión, se repartirían en dos micros desde los que se insultarían durante unos minutos. Finalmente los choferes introducirían la llave, previamente sorteada y darían contacto. El que arrancara viajaría a Bariloche, el que tuviera la bomba conectada al sistema eléctrico lo haría al Mas Allá.
El canal invitó a la Polaca a promocionar el próximo envío a un programa de la tarde. Su conductora tenía precisas instrucciones de abordar solo temas triviales y poco trascendentes, pero con la mayor superficialidad posible.
El otro invitado era un bancario jubilado que estaba por entrar al Guinnes de los récords en virtud de su persistente sequedad de vientre. El hombre se jactaba de llevar treinta y seis días sin mover el intestino.
Hanna se desempeñó con gran soltura. Habló de su experiencia en materia de bolos fecales y de lo inconveniente de retener ventosidades por mas recoletos que sean los ámbitos en los que estas se presenten.
En un corte, un productor colérico reprendió duramente a la periodista. Esta, en su afán por destacarse había sugerido la necesidad de “educar a la infancia”, desatino imperdonable para las características del ciclo.
Detrás de bambalinas, Tatono y Recelo se disputaban entre gruñidos una albóndiga de utilería olvidada por las camareras de un programa de almuerzos.
En otro rincón, Gauderio intentaba ingenuamente seducir a una columnista de espectáculos destacando con orgullo su condición de pobre pero honrado. La señorita, profundamente conmovida por tan sincero galanteo accedió a entregarle con discreción su tarjeta personal que rezaba en letras doradas PREFIERO EUROS al 20 20.
Terminado el reportaje todos volvieron contentos menos Tatono y Recelo que después de su fallida experiencia con la albóndiga de utilería comenzaron a dudar sobre su futuro en la televisión.

martes, 10 de noviembre de 2009

porno star atenta


Hanna seguía en las tratativas con los productores televisivos que examinaban los alrededores del templo con una calculadora en la mano.Algunos creían que hacían cálculos de eventuales ganancias pero la realidad era que estaban sumando la basura acumulada para medir el raiting, de sus también eventuales, productos mediaticos.
Mientras tanto a pocas cuadras, el tan esperado duelo entre el gitano y Gaudero estaba por comenzar, pero antes de tomar posición de ataque, a la orden de Chepes.Peret se fue a las manos.Tomó las de su rival y comenzó a leerlas.Luego agachó la cabeza y la movió rápidamente,Después sus piernas también se movieron emprendiendo una carrera hacia las vías del tren. Todos quedaron paralizados, algunos porque suponían que el gitano había encontrado algún misterio no revelado en las manos de Gauderio que eran exhibidas a todos los presentes.Otros pensaban lo peor ante el salto hacia los durmientes, que no se despertaron, ante el paso de un convoy.
Era un flaco montado sobre un caballo, mas flaco aún, que se había perdido de un casting de los productores para un reality de Moreno sobre el lejano Oeste violento.
El gitano saltó a la grupa del equino, el flaco le gritó "aquí no" pero fue inútil y mientras le susurraba al oído algo irreproducible,porque no se entendía nada desde lejos,ambos fueron arrastrados por el tren que venia atrás a toda velocidad.
Un testigo dijo que los reflejos del caballo permitieron que pudieran acceder al denominado "mataperros" de la locomotora, que en este caso quedó como "salvalocos".
Una versión indicaba que recién por Tucuman podría saberse el estado de los protagonistas ,incluido el caballo.
Los frustrados participantes del duelo decidieron entonces llevarle las noticias a la polaca que seguía discutiendo, mientras masticaba un clavo que previamente había servido de escarbadientes.
Hanna escuchó a Chepes, luego a Gaudero y finalmente a Terranova,después eructó dejando un rastro de óxido en sus labios y se dejó caer sobre una silla.
La silla se rompió y nadie dijo nada mas.
Los productores apelaron a la ultima opción para su inminente lanzamiento de temporada televisiva y propusieron una serie donde una familia se peleaba por la herencia de un magnate fugado.
Luego de contener a los presentes, que seguían tirados en el suelo junto a la polaca riendose por las similitudes que no existían, avanzaron con la idea.
La trama inédita para la ficción tenia todo lo que requiere un éxito: sexo,lujuria,fastuosas decoraciones,dinero,poder,sumisión,galanes y bellas mujeres Pero el presupuesto era reducido y quedaron solo en hacer un corto triple x con Hanna y los perros para un festival clandestino de zoofilia que se desarrollaría en un zoológico de Afganistan.
Todos quedaron esperando una explicación ante tamaña oferta.Faltaban los emolumentos o el vil metal para analizar en profundidad la propuesta.
Ante la cifra ofertada los productores fueron despedidos con insultos,piedras,palos,escupitajos y mordiscones por parte de Gaudero,Tatono, Recelo, Chepes y Hanna en ese órden.

martes, 3 de noviembre de 2009

Exito muy oxidado(doble sarro=bizarro)


La llegada del productor televisivo sorprendió al grupo. Hanna, ahora adicta a la comida chatarra, dejó un guardabarros abollado a medio masticar para atender al sujeto. Decía tener muchas ideas para un programa, aseveración que hubiera bastado para dudar de su profesión, salvo para la Polaca que moría por convertirse en estrella de la pantalla chica.
El hombre propuso que Tatono y Recelo condujera un segmento informativo para competir con Carozo y Narizotas. Entre noticia y noticia, Gauderio reflotaría su celebrado número de malabarismo con alpargatas y el sepulturero tendría a cargo un segmento dedicado a los signos zodiacales. Peret y Chepe, como cronistas de exteriores, cubrirían todo tipo de actos masivos, despojando a los exaltados concurrentes de sus respectivas billeteras.
- ¿Eso es todo? – preguntó Hanna, visiblemente molesta por su exclusión.
El productor explicó que esa era la primera parte del proyecto. Luego del éxito vendría la tira diaria: Ya Tiene Comisario el Pueblo, versión 2009, con Terranova en el papel que llevara al cine el recordado Ubaldo Martinez.
Tenemos un galán maduro como jefe de la División Narcóticos en lucha sin cuartel contra la Mafia de los gitanos, acompañado por su fieles perros rastreadores. Gauderio interpreta un adicto que colabora con la policía. Claro que a la historia hay que condimentarla con un poco de sexo y morbo…
- Totalmente de acuerdo. – interrumpió la Polaca entusiasmada, mientras se escarbaba la dentadura con un rayo de bicicleta.
- El comisario – se entusiasmó el tipo – tiene una relación de zoofilia con los sabuesos, un ménage a troi, pero todo muy cuidado, muy sugerido.
- Usted es un degenerado. – explotó la gorda ignorada nuevamente. Un xenófobo machista y un homosexual reprimido. A mi esposo y a mi hijo los condena al papel de villanos por su condición de gitanos, y sus libretos no incluyen mujeres, demostrando su fobia hacia el sexo débil.
Así está la televisión – continuó indignada - . Ignominiosa, baja, envilecida, y degradada. Una abyección, un oprobio y una infamia. En definitiva, – finalizó – un abuso, un atropello, una extralimitación del mal gusto.
Terranova escuchaba estupefacto el discurso de Hanna, su manejo del lenguaje. Gauderio, y los Pata Negra intuían que había dicho algo importante porque no habían entendido ni una palabra. Tatono y Recelo siguiendo su instinto canino gruñían y mostraban los dientes intimidando al productor.
- Que lástima – dijo-. Había pensado en usted para un espectáculo unipersonal. Gorda, Sucia y Atorranta, se llama.
- Siéntese caballero – dijo la Polaca amablemente. Se nota que usted sabe reconocer un verdadero talento.

martes, 27 de octubre de 2009

Tensa Calma (¿en que quedamos?)


Tatono quedó malherido por lo que salió al trote sin muchos problemas, dado que si hubiera sido bienherido estaría tramitando su segunda resurrección ante San Pedro.
En el paraíso seguían con la prohibición de ingreso, pero estaban debatiendo el tema porque se producía, un éxodo masivo al infierno de buenas almas.Los perros se habían sindicalizado y hacían piquetes de protesta que interrumpían el transito celestial.Los buenos cristianos salían de Sí y entraban en No para emprender a patadas a los rebeldes, que respondían con tarascones poco angelicales.
Las reacciones derivaban en el inmediato traslado a las profundidades diabólicas donde también se producían problemas, porque el acceso ya estaba colapsado por la cantidad de postulantes.
Tatono sabia de las contradicciones de la vida y la muerte y decidió retirarse al templo a meditar, pero en la puerta un cartel indicaba "cerrado por duelo".
El perro se estremeció, porque empezaba a correr un viento del sur que bajaba la temperatura.En la esquina la presencia de Recelo, atendiendo el puesto de salchichas lo hizo saltar de alegría.
Ambos animales se cruzaron en un apatazo (versión canina de abrazo)y después de deglutir 3 panchos comenzaron a intercambiar opiniones.La primera fue ratificar su rechazo absoluto a poner una propaganda que diga "hot dogs" por convicción ancestral y vital.
Recelo detalló que el duelo era entre Gauderio y Peret y se desarrollaría en la madrugada, en una canchita de fútbol que estaba detrás de la estación de tren.
Según los códigos se utilizarían gomeras de madera, con bandas de cámaras de bicicleta y cada contendiente dispondría de 5 bolitas de rulemanes oxidadas, para enfrentarse a unos 30 metros de distancia.
Chepes sería el árbitro y ya se encontraba en la canchita vestido de negro con un silbato colgando para inspeccionar el terreno.
Hanna se había llevado una cortina de la cocina y lo usaba de velo para no ver el desenlace, aunque la tela comida por las polillas le permitía una excelente visión.
Terranova fue designado a cavar dos fosas para estar prevenido ante el empate y con un cucharón estaba en su viejo oficio desde temprano.
Según Recelo todo se originó cuando Gauderio pasado de copas se quizo propasar con Hanna.El gitano herido en su orgullo, porque la mujer accedía sin chistar le arrojó un guante.
Como era el que usaban para lavar los platos, Gauderio no se percató del mensaje y reaccionó cuando Peret cambió el latez por una damajuana obviamente vacía.
El duelo quedó planteado y a juicio de Recelo, no había mucha posibilidad de que se realizara, porque parecía ser un artificio del gitano para sacarse de encima a la polaca que le pedía cada vez mas, que se le tirara encima.
Los perros coincidieron en armar una estrategia y crearon salsa golf con los restos de mayonesa y kechup de los envases.
Después decidieron acercarse al campo de batalla donde se jugaba un partido entre casados y separados que parecía una guerra. Chepes no paraba de expulsar a las mujeres que gritaban desde la linea de fondo por su ex y actuales que eran los mismos.
Para tener un mejor panorama los canes se subieron a un árbol y se quedaron dormidos.Dos horas después se arrojaron al vacío.El olor los había despertado y además se zambuleron a una morcilla y una tira de asado que permanecían en una parrilla improvisada con una tela mosquitera.
Los jugadores se percataron de la invasión y el partido fue suspendido por fuerza mayor.Los perros tenían menor fuerza pero lograron uir con un chinchulin quemado.Chepes puso orden y con un cuchillo y una tabla empezó a repartir sin dejar de probar antes, cada porción.El vino calmó los ánimos y Gauderio practicando con la gomera tambien.Los jugadores creyeron que se trataba de un show incluido en el alquiler de la canchita.

lunes, 26 de octubre de 2009

Aclara y yema (estamos fritos)


Enterado del auto secuestro, Terranova reprendió duramente a Tatono por haber angustiado en vano a toda la feligresía. Debían pensar – sugirió – como evitar el descrédito.
El gitano sugirió molerlo a patadas para simular la dureza del cautiverio, y la polaca guisarlo con papas con el doble propósito de alimentar al grupo y cobrar la póliza del seguro. Chepe propuso ocultar la información e iniciar una colecta nacional argumentando que los mejicanos pedían una suma millonaria en dólares. Hanna consideró brillante la idea del pequeño bribón pero como corresponde a una madre lo sentó de culo de un sopapo. De pronto una voz atronadora interrumpió la discusión.
- Ustedes saben que hemos venido desde muy lejos a rescatar al perrito santo.
Cagamos – pensó Gauderio – mientras de un patadón mandaba a Tatono debajo de la heladera mostrador para evitar que el temible Pombero se enterara de la farsa y como represalia cometiera una desfloración masiva.
- Lamentablemente – continuó mientras su séquito lo escuchaba con respeto – nos tenemos que marchar de urgencia. Leonardo Favio va a filmar la vida del Gauchito Gil y nosotros formamos parte del elenco.
Desde su escondite a ras de piso, a espaldas del engendro desnudo, Tatono se relamía observando el enorme colgajo que de frente ocultaba la barba, confundiéndolo con un generoso embutido.
- La coreografía es de Pepito Cibrían, y las chicas – agregó señalando a las rubias – hacen los coros cuando Carlos Gardel llega a Nuva York para promocionar la pelea entre Dempsey, reciente vencedor de Firpo, y Antonio Mamerto Gil, que sube al ring vestido de gaucho dispuesto a vengar a su compatriota injustamente despojado de la corona de todos los pesos.
- Usted está seguro de que la película es de Favio. – preguntó Terranova confundido.
- Absolutamente. El Ekeko interpreta al Ciego de Carriego, que fuma, fuma y fuma, sentado en el umbral.
- ¿Y ella? - dijo la Polaca señalando a la Difunta Correa.
- Es Gatúbela, mi pareja, yo tengo un protagónico, soy Sansón. Cuando la pérfida Dalila corta mi barba para hacerme perder la fuerza, no hace más que liberar mi verdadera arma mortal y toda la testosterona acumulada.
Con la gesticulación, la virilidad del Pombero era un péndulo delante de las famélicas fauces de Tatono, de las que caía un copioso hilo de saliva.
La verdad – insistió Terranova – que esa película me parece un verdadero disparate.
- Y a mí – contestó el sujeto peludo – me parece una estupidez que una celebridad como yo, y mis amigos, estemos dando explicaciones a un grupo de ignorantes que lamentan la pérdida de un perro de mierda.
El hambre y la indignación del cuzco santo se fundieron en un solo mordisco. Cuando Recelo se sumó al festín, una leyenda murió para siempre.

martes, 20 de octubre de 2009

Tomo y ombligo


Recelo permanecía en un rincón con las patas tapándose las orejas y a la vista de cualquiera parecía que estaba aturdido por los excesos que provocaba la grapa.
Risas sin sentido y frases filosóficas cruzaban el salón como “no somos nada”, “el tamaño no importa”, te morís si comés sandía ahora”, “es mentira lo de los enanos”, y hasta “o mi plata no vale”.
Recelo en realidad ocultaba un auricular que bajaba hasta su panza donde un celular lo mantenía en contacto con Tatono que no entendía nada.
El ruido no lo dejaba descifrar los ladridos de su compañero y además permanecía con una capucha en su cabeza que no le permitía ver que el celular estaba en una mesita a unos veinte metros.
Recelo comprendió que debía utilizar su recurso para salir sin despertar sospechas. Se acercó al primer hombre, que lucia unos zapatos muy brillantes y levantó su pata izquierda arqueando el cuerpo.
Cuando esperaba el consabido patadón hacia la puerta, las risas crecieron y ante su intrascendente acción solo atinó a desahogar sus riñones.
Los zapatos siguieron brillando y el hombre, lejos de sorprenderse se los lustró con la botamanga y arremetió contra una botella que permanecía a medio tomar.
Ante el masivo operativo herradura, donde todos estaban pegados a los vasos, el valeroso can se perdió en la noche.
Se fue para la izquierda pensando que tenia la avenida a unas cuadras pero se encontró con un potrero donde se disputaban un picado, unos muchachotes que habían robado un salame en el almacén de la esquina.
Picado fino vino y algo de pan los entretenía hasta que vieron al perro y comenzaron a arrojarle cascotes en un cruel concurso místico donde gritaban “ el que se sienta pecador arroje la primer piedra”.
Recelo esquivó la bíblica acción con diabólica reacción, mandándolos a encontrarse con sus progenitoras que superaban la trayectoria de Maria Magdalena.
Al cabo de dos horas de andar Recelo llegó a su destino: la intersección de México y Deán Funes que era la clave que pocos podían descifrar y menos después de 14 botellas de vino y 9 de grapa.
En el interior dormían cuatro personas y Tatono no, porque la capucha no lo dejaba respirar con normalidad.
Recelo liberó a su amigo y se despertaron los hombres, que darse cuenta de lo que sucedía se volvieron a dormir.
El plan se desarrollaba según lo previsto por Tatono el auto secuestro en una casa tomada lo haría más popular y podrían extender las filiales de los pragmáticos apocalípticos.
Los bolivianos contratados para hacer de mexicanos eran dúctiles y tenían experiencia en mexicaneadas.
La casa tomada estaba igual que el salón donde Terranova, Gauderio y Peret improvisaban chacareras y ante cada aro aro Chepe arrancaba alguno de las desprevenidas orejas de las mujeres que reían ante las experiencias de Hanna con sus famosas recetas.
El templo permanecía abierto y solo una pareja se estremecía bajo un cartel que rezaba (solo el cartel) ama a tu próximo.

fe cunda el panico


La noticia se filtró a los medios que no tardaron en reflejar en sus portadas el secuestro de Tatono.
La Iglesia Electrónica Digital – aclaraban- era una ramificación del poderoso Cártel de Querétaro que utilizaba el tráfico de drogas y armas químicas como fachada para esconder el lucrativo negocio de las religiones. En el Distrito Federal operaban bajo su órbita varias iglesias y sinagogas, y ahora incursionaban en las no tradicionales como La Santa Chingadera de Chihuahua, Las Adoratrices Chichoneras de Chiapas y Los Auténticos Chichipíos de Chichén Itzá, entre las más conocidas. El éxito de Tatono había confirmado entre los mejicanos la fama argentina en el arte de meter el perro.
Quién podía dar cobertura nacional a tamaña organización delictiva. – se preguntaba retóricamente un agudo editorialista. Algún ministro de confesión diaria. – se respondía sin duda alguna.
En tanto en el boliche, entre grapa y grapa se planeaba el rescate con estratagemas tan absurdas que eran festejadas con sonoras risotadas y vueltas de copas invitadas por ocasionales parroquianos. El gitano Peret y Chepe intentaron hacer una colecta argumentando que irían en persona a pagar el rescate, recibiendo como respuesta un carcajeo interminable.
Cuando se abrió la puerta el bar enmudeció. El monstruoso personaje que lideraba el grupo estaba completamente desnudo. Era un fornido moreno, retacón, con los brazos tan largos que rozaban el piso; boca grande y alargada, ojos chatos como lechuza y cejas velludas. La larga barba ocultaba su miembro viril que arrastraba entre quejidos al tomar contacto con colillas de cigarrillo mal apagadas y filosas tapitas de cerveza.
Me llamo Pyragué, mas conocido en Corrientes como El Pombero, y voy a rescatar al cuzquito santo que es de los nuestros.
El sepulturero Terranova, entendido en mitología guaraní, dio un paso adelante y lo examinó de pies a cabeza.
-Cómo puedo estar seguro de que usted es el mítico Pombero, terror de las muchachas del litoral y famoso preñador a distancia.
El mostrenco amagó con desplazar la barba hacia un costado pero Terranova se interpuso protegiendo la sensibilidad de la concurrencia femenina y dando por zanjado el entredicho. La polaca ensayó una protesta pero fue severamente amonestada por el pequeño Chepe quien la llamó gorda trola.
A continuación el visitante presentó a quienes lo acompañaban.
-Ella es Deolinda Correa, la Difunta para los amigos. El petiso del pucho en la boca es el Ekeko, mi hombre de confianza. Las rubias son Mary, Peggy, Betty y Julie, son de New York.
- Y ellas que función cumplen. – preguntó inocentemente Gauderio.
- Oficialmente son las porristas del comando, - dijo El Pombero dando por finalizada la conversación. – Los tendré al tanto.
El esperpento se retiró dando vuelta los pies peludos, avanzando de espaldas hacia la puerta, condición que le permitía en ciertas ocasiones dejar huellas que confundían a sus eventuales perseguidores. Con dos muchachas a cada lado, rodeadas por los hombros con sus largos brazos se fue canturreando un fox trot gardeliano con voz aguardentosa.
-“…dan envidia a las estrellas, yo no se vivir sin ellas”.
Atrás lo seguía el Ekeko, con su eterno cigarrillo a medio fumar y Deolinda Correa quien de buena gana se hubiera tomado una gaseosa bien helada.

martes, 13 de octubre de 2009

Vendrán caras extrañas


La multitud que se agrupaba en el templo de los Pragmáticos Apocalípticos era cada vez mayor lo que originó un negocio multifacético a su alrededor. A las consabidas imágenes de Tatono en todas las formas posibles se sumaron puestos de panchos que eran supervisados por Recelo con ídem y algunos sex shop que ofrecían el paraíso con variables místicas.
Un cartel señalaba que "el éxtasis se logra con o sin palabras" y otro mas contundente rezaba "amen-se o ame-se: el órgano no solo se toca en misa".
La gente curioseaba y alguna que otra mujer quería probar los accesorios pero era según la edad, ubicada en un sector alejado o en la mitad de la calle. En ambos casos con un envión debajo de la espalada, aunque variaba el objeto de impulso. En unos era la mano en otros el pie.
Al caer la tarde,sin lastimar a los fieles,un grupo quiso ingresar al templo pasando desapercibido pero no lo logró. No solo porque eran cuatro motos que abrían el tránsito a los gritos, sino porque seguían tres camionetas blindadas de cuyo interior bajaron 20 mexicanos fornidos y uno muy flaco.
La identidad era obvia por los exagerados sombreros de casi un metro de diámetro que portaban aun casi de noche y además porque baleaban a los que se interponían gritándoles "fuera manito".
Precisamente les apuntaban a las manos con una escopeta de caño recortado disparándoles a la altura de las muñecas, incluso a las mujeres.
En el interior Tatono reconoció al líder, porque no solo era el mas flaco, sino porque lo tomó del cuello y lo arrastró hasta su camioneta sin decir palabra,mientras sus escoltas disparaban primero balas y después del lugar.
Recelo no pudo impedir el secuestro y sólo atinó a defender su puesto de panchos con uñas y dientes y aprovechó para deglutir seis salchichas sin condimento.
Gauderio,Terranova y el gitano llegaron cuando todo estaba en silencio y los cuerpos dejaron de quejarse.
Escondidos bajo un sex shop ambulante Hanna y Chepe salieron al encuentro portando un vibrador en señal de lucha.
El gitano no esperó aclaraciones y comenzó su carrera hacia el horizonte que estaba a pocas cuadras y se trataba de un bar donde tenía cuenta corriente para tomarse unas grapas.
Recelo,aturdido por la falta de condimentos, relató lo sucedió pero no lo entendieron porque aun tenia una salchicha en la boca.
Hanna corría detrás del gitano y Chepe explicó lo sucedido sin dejar el vibrador que cautivaba a unas ancianas que se acercaron a escuchar.
El desconcierto era total y crecio al encontrar una tarjeta en la entrada del templo. En letras doradas el pequeño cartón señalaba "Iglesia electrónica digital"-"la verdad caiga quien caiga"-"DF y todos los demás".
Chepe tomó la tarjeta y preguntó ¿DF, es Dios Furioso?? a lo que Ramón respondió golpeándole las rodillas- "Es dos fuera" y tomando a Gauderio del hombro se lo llevó corriendo hacia el horizonte donde el gitano y Hanna compartían una velada.
En el salón del bar estaban velando a varias víctimas de las balas mexicanas y servían licor mientras rezaban en silencio, solo interrumpido por algún quejido provocado por las mujeres que seguían Chepe con el vibrador encendido.

viernes, 9 de octubre de 2009

pesar, pasar y posar


Terranova el sepulturero los convenció de que lo acompañaran a cumplir un sueño largamente postergado: conocer el cementerio de La Recoleta. Gauderio y el gitano accedieron de mala gana. Les habló del arte funerario como expresión excelsa de la creatividad, de sus estudios de tanatología por correspondencia, lamentablemente inconclusos, y de su profunda admiración por el licenciado Alfredo Péculo, fundador de Cochería Paraná, sin lograr despertar la menor atención de sus acompañantes.
A poco de llegar Gauderio, repartía pésames a diestra y siniestra, quitándose la gorra vasca en señal de respeto. Treinta y dos cadetes que visitaban la tumba del general Ramón Falcón recibieron uno a uno los pesares y felicitaciones por respetar la voluntad del finadito padre, que en eterna paz descanse, vistiendo su uniforme.
Un grupo de estudiantes de arquitectura tomaban apuntes frente a la bóveda de la familia Cambaceres, garabateando en sus cuadernos la escultura de la joven Rufina tomando el pomo de la puerta.
-Art Noveau – comentó la morocha de pantalones ajustados, al verlo interesado.
- Enfermedad de mierda – contestó Gauderio visiblemente acongojado mientras estrechaba la mano de los universitarios repitiendo la fórmula “le acompaño el sentimiento”.
A la distancia, Terranova arrastraba de un brazo al gitano Peret que con un destornillador pretendía hacerse de unas pesadas placas de bronce que adornaban la sepultura de Luís Federico Leloir.
Cuando la Polaca ingresó al templo, los fieles entonaban Tengo una Vaca Lechera en virtud de que un recurso de amparo presentado por las más altas jerarquías eclesiásticas había prohibido el uso del cancionero religioso con el argumento de que Tatono no estaba bautizado. Los niños hacían rondas en el altar y las madres tomaban fotos con sus teléfonos celulares. Chepe se negó a unirse al grupo de párvulos con argumentos tan sólidos que sólo pudieron ser refutados por su madre con una sonora bofetada.
Mientras tanto los milagros se sucedían caóticamente. La viuda de un tal Lázaro protestaba amargamente por la resurrección de su esposo que era un tacaño y un grupo de pequeños rompían en llanto al ver sus caramelos convertidos en duros panes y repugnantes peces.
Un rabino y un sacerdote discutían acaloradamente reclamando para sí la potestad de la percepción del diezmo, esgrimiendo contradictorios derechos adquiridos. En un rincón de la sala, dos demonios recientemente expulsados del cuerpo de un poseso fumaban sin saber que hacer.
El exorcizado, en pleno uso de sus facultades mentales, se aburría soberanamente añorando los momentos en que escandalizaba a Barrio Norte paseándose desnudo con medio melón en la cabeza.

martes, 6 de octubre de 2009

El viento los amontona


Hanna seguía su derrotero tratando de hacerlo victorero y en un paraje donde corría un río muy manso,logró alcanzarlo porque no era bravío y aprovechó para bautizar a su pequeño con el nombre de Chepe.
Ya lo tenia a costumbrado al diminutivo cada vez que el niño bailaba sobre cualquier mesa o se abalanzaba sobre alguna persona para leerle la lineas de la mano
La mujer le gritaba "che pende" "vení a para acá y cobrale bien"..
Chepe recibió el agua y saltó de bronca al camión con los obreros que dormían sin percatarse de la parada, porque el conductor también dormía. Cosa habitual a las 5 de mañana y poco frecuente para un baño aunque sea bautismal.
La madre abrazó a su hijo que aprovechó para morderle el brazo con todas sus fuerzas y ante el primer hilo de sangre ambos se quedaron dormidos, aunque después se comprobó que Hanna se había desmayado del dolor.
Mientras los medios se juntaban y hacían un entero con los milagros de Tatono en su sede de los pragmáticos apocalípticos,los detractores se empezaron a preocupar.
La crisis del campo tenia paralizada la actividad y los tractores como las cosechadoras no tenían mucho que hacer por lo que vieron las cámaras y salieron en su búsqueda.
En la pequeña y cada vez mas concurrida área espiritual colgaron un cartel que decía "dejen entrar la luz canina",pero los odontólogos que usaban alógena se opusieron y entonces quedó “dejen entrar la luz”.
Las empresas energéticas auspiciaron los sermones del cada vez mas popular perro con un eslogan muy efectivo.”resplandece su perra vida”
Algunos no estaban conformes pero igual asistían porque los milagros se sucedían y no tenia sentido desaprovecharlos. La mayoría de los milagros precisamente no tenían sentido.
Un rengo de 73 años logró cumplir 74 y dejó de serlo sólo en la quiniela porque se llevó por delante una tarima con velas.
Una mujer muy fea que buscaba un marido encontró uno tan feo como ella y perdió en la multitud sin reclamar.
Una nena que tartamudeaba logró decir "tatarabuela y tataranieta" y se fue silbando para no tener que pronunciar nada mas.
Tatono crecía solo en popularidad y adhesión, pero decrecía porque 8 sermones diarios no le permitían comer mas que unos restos que le arrojaba Recelo que si crecía en grosor.
En un pueblito olvidado por el futuro y también por el presente y pasado el camión con Hanna y sus obreros fue detenido.
Un algarrobo al costado de la ruta lo frenó en el medio del radiador, cuando el chófer todavía dormido insistía con el acelerador en una curva muy sinuosa.
El golpe despertó a todos incluso a Chepe, que emprendió su camino de la mano de su madre y sin mirar atrás, porque se había llevado las pocas pertenencias de sus compañeros de ruta.
A poco de andar se sorprendieron por una caravana que cantaban salmos y aplaudían el viento.
El viento calmo no reaccionaba pero madre e hijo subieron y se confundieron entre la gente.
Chepe aprovechó para manotear algunas billeteras mientras no dejaba de bailar y Hanna acompañaba al coro con un quejido que surgía de haberse apretado un dedo con la puerta trasera del vehículo cuando subió.
En el templo pedían a todos orar y un recién llegado gritó "las cuatro y media der la tarde".

viernes, 2 de octubre de 2009

Ser o no ser mon


Tatono lanzó un largo aullido coronado por dos ladridos cortos, el último levemente desafinado a causa de una mala administración de su capacidad aeróbica. Un grupo de Baladitas, de la Orden Libanesa Maronita, cayó de bruces al identificar claramente El Sermón de la Montaña. Para el mazdeísmo no había dudas de que se trataba de la palabra de Zoroastro en sánscrito. Dos jóvenes iraníes, en señal de sumisión, procedían a arrancarse los pelos, el uno al otro. En un geriátrico vecino, un grupo de ancianas que rezaban el rosario sufrieron orgasmos múltiples y simultáneos.
El fenómeno produjo un estremecimiento que atravesó fronteras culturales y religiosas.
Los taxistas cobraban un precio justo y los monjes capuchinos provocaban un cisma al volcarse en masa al apetitoso submarino.
Los móviles radiales y televisivos cubrían en directo el prodigio, y sus cronistas, sorprendentemente, escuchaban las respuestas de sus ocasionales entrevistados.
La prensa sensacionalista coincidía en el carácter divino del perro y su mensaje apocalíptico. En absoluta disidencia, un columnista agnóstico escribía que el cuzco era un farsante y que verdadero Apocalipsis llegaría si la Selección de Fútbol no se clasificaba para el mundial.
Mientras tanto los hechos se sucedían y tambaleaban las convicciones religiosas. Una veintena de Monjes de Clausura se ofrecía como inspectores para la Dirección de Bromatología y la Orden de los Agustinos Recoletos se mudaba al menos coqueto barrio del Once.
En el pequeño templo, fieles de los rincones más remotos peregrinaban con velas y flores para Tatono y su apóstol Recelo, encargado de buscar entre los dones, alguna ofrenda que calmara su apetito.
La revolución de la moral y las costumbres parecía no tener límites. Los policías pagaban la pizza y los viernes los maridos cenaban con sus amigos. Las Carmelitas Descalzas miraban embobadas las vidrieras de Guido y las órdenes mendicantes se buscaban un trabajo decente, renunciando a vivir de la limosna.
Chamanes y Espiritistas se abrazaban jubilosos, y los luteranos saludaban al Papa en el día de su cumpleaños. Un sacerdote que regenteaba un hogar de niños huérfanos dejó los hábitos para casarse con un despachante de aduana, por iglesia y con vestido blanco.
Cuando el empresario escuchó la propuesta del ministro no pudo ocultar su rostro de sorpresa.
-Pensé que el diego no corría más. –dijo como quien pide disculpas.
- Mi amigo, – respondió el funcionario mientras lo acompañaba hasta la puerta echándole un brazo sobre los hombros – ante tanta locura alguien tiene que mantener la cordura. Venga el domingo por el country y nos tomamos un champancito; traiga a su señora.
Muerto de hambre, Tatono agradecía los presentes de los fieles, que desfilaban sin cesar con un leve movimiento de cola. Mas velas y mas flores, alguna imagen de la Virgen Desatanudos, pero ningún chorizo, ni siquiera un caracú. La incomprensión de la feligresía lo hizo recordar al niño Jesús.
Enterados de su nacimiento los Reyes Magos le llevaron de regalo oro, incienso y mirra. Ni una puta mamadera.

martes, 22 de septiembre de 2009

Al abordaje (sin agujas de bordar)


La crisis llegaba al sistema de salud,aunque muchos decían que jamás se había ido. Los trabajadores de los servicios sanitarios hacían retención de tareas y como muchos no hacían nada, retenían la comida de los enfermos.
Tatono y Recelo sabían de crisis y se postularon para timonear la situación pero fueron desechados,porque algún delegado suplente dijo con una contundencia feroz,que si bien no eran carneros podrían hacer una perrada.
Ramón, Gauderio y el gitano sabían de problemas y emprendieron la estrategia habitual, se fueron ante el primer tumulto y griterío.
Despechados como almas sin pena,los canes acompañaron en silencio,porque no se justificaban ladridos y los gruñidos abundaban.
La ciudad los recibía con los brazos abiertos y los cerraba inmediatamente por lo cual se sintieron ahogados.
Un barrendero que luchaba con una tapita de cerveza incrustada en la vereda,los miró con curiosidad. El gitano estaba todavía con la bata del hospital que llevaba un tajo atrás y atraía a un grupo de borrachos que vociferaban palabras irreproducibles. Aunque algunos expertos en lingüística señalaron que la mayoría expresaba entre eructos "o mi plata no vale".
El hombre dedicado a limpiar levantó el escobillon en señal de poder y señaló a unos 20 metros una puerta anaranjada como destino único a la desventuras del grupo.
La puerta cedió ante los golpes de Ramón porque estaba podrida por el agua y no tenía bisagras.
En el interior del lugar una mujer que dijo llamarse Edith,dijo que la llamen Beatriz porque el primero de los nombres era solo para ella.
Beatriz era viuda de un almacenero sevillano que al heredar puso una pensión en el fondo del comercio sin vender el ídem.
Así entonces entre galletitas y fiambres colgaban 15 llaves de habitaciones donde también se guardaban bolsas de harina y arroz.
La mujer los recibió con cortesía y les preguntó si querían 100 gramos de queso de chancho o una habitación para los 3 pero no se aceptaban animales.
Los perros mostraron sus dientes y la dueña cortó entonces 100 gramos de fiambre creyendo que era el pedido.
Cuando los desahuciados lograron explicar su presente Beatriz o Edith no tuvo contemplación por el futuro y los echó a la calle aunque la fortuna hizo que cayeran en la vereda y no pasara ningún vehículo que los hiciera volver al hospital que seguía en conflicto pero agravándose.
Sin rumbo fijo Tatono giró sobre sus patas y escuchó una plegaria conocida. En la plaza frente a la estación, un grupo de pastores predicaban sobre el pasto.
El valeroso can se acercó y tomó el megáfono para darle una mordedura creyendo que era comestible, pero al reconocer la tecnología comenzó son su arenga.
Mas de 400 personas se acercaron a escuchar los gruñidos y ladridos que no comprendían pero les resultaba familiar a muchos, que recordaban a suegras esposas y jefes.
Los pastores encontraron una nueva salida a la falta de entradas y convencieron al grupo a seguirlos hasta la sede social y templo, que poseían en las afueras de la ciudad.
El hambre, el cansancio y el aburrimiento hicieron el resto y la iglesia de los pragmáticos apocalípticos reclutaba fieles y no tanto.
En la ruta Hanna subía a su pequeño gitanito en la caja de una vieja camioneta y se colgaba del paragolpès aunque no paraba nada, porque las rodillas de la mujer daban lastima.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Quijotes de PU (pabellon de urgencias)


El jefe de terapia intensiva ordenó para los heridos sendas tomografías computadas con carácter de urgente, provocando estentóreas risotadas entre el personal a cargo del servicio.
Un empleado de overol, con los ojos desorbitados, pateaba con sus pesados borceguíes el aparato que solo atinaba a responder con un débil parpadeo de lucecitas. Su compañero, con un grueso caño galvanizado hacía palanca en un intento vano de liberar un paciente atrapado que presentaba muy debilitados sus signos vitales. En tanto un tercero a quien nadie escuchaba, insistía en la necesidad de un cambio de aceite y filtro.
Ante la imposibilidad del chequeo, Terranova y Peret fueron internados transitoriamente en la lavandería, lugar tranquilo en virtud de la falta de funcionamiento de las máquinas lavadoras.
Horas mas tarde ingresó al hospital Gauderio. Lo revisó un médico rodeado de un grupo numeroso de residentes que observaban con curiosidad los síntomas del paciente. Después de secarle el rostro con un trapo rejilla, ante la carencia de algodón y gasa, diagnosticó sin mayor interés.
-Para la ciencia, coma etílico. Entre nosotros, chicos, un pedo de Padre y Señor nuestro.
Antes de retirarse, una jovencita le pegó un gastado chicle en el pelo, compartiendo su ocurrencia entre risitas con sus compañeros.
En cirugía, Tatono y Recelo armaban una gran batahola disputándose entre gruñidos la pierna de un diabético, recién amputada.
Ajena a estos avatares la Polaca avanzaba a campo traviesa dejando atrás las ruinas del rancho en compañía de los linyeras que la designaron cocinera de la comitiva.
A la hora de la cena encendió un fuego con bosta seca y en una lata de dulce de batata improvisó un clásico puchero de campaña. Media docena de cuises y tres comadrejas no fueron suficientes para saciar tanto apetito, pero convinieron en que mañana seria otro día.
Hanna se acostó tapada con una raída frazada pero no pudo pegar un ojo, intuyendo un asalto de los hombres, deseosos de obtener favores carnales. Al amanecer sus sospechas se desvanecieron. Se consoló pensando en que se trataba de gente pobre pero muy respetuosa.
Terranova y Peret fueron mudados de la lavandería. Los operarios, una vez destruido por completo el tomógrafo debían ocuparse de reparar los lavarropas, bien provistos de martillos, barretas, y otras herramientas de precisión.
Los acomodaron en toco ginecología a condición de que no molestaran con sus quejidos y que de ser necesario dieran una mano a los profesionales en lo que se les requiriese.
Al gitano, la pérdida de masa encefálica le sentaba bien. Sentía que había echado lastre.
Gauderio dormía por tercer día consecutivo en la misma carretilla que utilizaron para ingresarlo. Tatono y Recelo, entre aullidos, lo lloraban creyéndolo muerto.